POR BBC News Mundo | 16 de marzo de 2026, 11:24 AM

En cavernas subterráneas excavadas en sal de roca, Estados Unidos guarda desde los años 70 casi 714 millones de barriles de crudo en su enorme "Reserva Estratégica de Petróleo", construida tras una aguda crisis energética provocada por el corte de suministro por parte de los países árabes.

Medio siglo después, el gobierno estadounidense quiere construir una nueva reserva bajo el nombre de Proyecto Bóveda (Project Vault), pero esta vez será de minerales críticos y no de oro negro.

El plan, con un valor cercano a los US$12.000 millones, pretende disminuir la enorme dependencia de China en su producción y procesamiento de minerales críticos.

"Hoy lanzamos lo que se conocerá como Proyecto Bóveda para garantizar que las empresas y los trabajadores estadounidenses nunca se vean perjudicados por la escasez", declaró Donald Trump a comienzos de febrero en la Casa Blanca.

En medio del conflicto arancelario entre EE.UU. y China, Xi Jinping arremetió en 2025 contra Donald Trump restringiendo la exportación de tierras raras, dejando en claro que el poderío chino en la minería estratégica era una de sus principales armas de negociación comercial.

"No queremos volver a pasar por lo que pasamos hace un año", declaró Trump.

Las tierras raras son apenas una parte de la enorme lista de 60 minerales críticos definidos por Washington.

Estos minerales son esenciales para la fabricación de productos tan estratégicos como aviones de guerra, semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, dispositivos médicos, computadores, teléfonos; en fin, prácticamente toda la tecnología que mueve al mundo.

Se estima que un solo avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación. ¿Quién extrae el 70% de las tierras raras del mundo y procesa químicamente el 90% del suministro global? Pues sí, China.

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Se estima que un avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación.

Ahora bien, los minerales considerados como críticos por EE.UU. -que van mucho más allá de las codiciadas tierras raras- no solo son la llave para las nuevas tecnologías, la industria militar o la seguridad energética. Son también esenciales para algo tan básico como el funcionamiento diario de un país.

Basta con mirar la lista definida por la Casa Blanca. Ésta incluye minerales históricamente esenciales como el cobre -la sangre que corre por las venas de la infraestructura eléctrica, las telecomunicaciones, la industria de la construcción, el transporte y todo tipo de dispositivos tecnológicos- o el níquel -clave en la fabricación del acero inoxidable, las baterías o la industria aeroespacial.

Washington también quiere abastecerse con reservas de minerales como el cobalto, el litio, el grafito o el galio.

Si bien el Pentágono cuenta con una reserva nacional de minerales críticos que está almacenada en seis ubicaciones, estos depósitos están reservados exclusivamente para situaciones de emergencia nacional, de acuerdo a información divulgada por el Departamento de Estado.

Estados Unidos tendría que haber almacenado minerales críticos con mucha antelación, dice Jeff Dickerson, consultor principal en minerales críticos de la empresa especializada en investigación energética Rystad.

Pero como no lo hizo, ahora "la lucha por recuperar el terreno perdido es real" y no es nada fácil movilizar capital cuando hay incertidumbre, apunta en diálogo con BBC Mundo.

Uno de los grandes desafíos en la actualidad, afirma Dickerson, es precisamente convencer a los inversores a que entren al juego.

En el otro lado de la balanza está China, que tiene una gran capacidad de extracción pero, sobre todo, controla el procesamiento de los minerales críticos.

"Es necesario construir un puente entre las materias primas y el procesamiento final. Ese es el componente clave que falta", para disminuir la dependencia del gigante asiático, explica el experto.

A final de cuentas, las materias primas no son realmente útiles hasta que se conviertan en materiales terminados, apunta.

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Qué rol juega América Latina

El hambre estadounidense por estos minerales no es algo nuevo, pero el reciente interés de la Casa Blanca en Latinoamérica -tanto por razones geopolíticas como económicas- ha puesto en la mira del gobierno de Trump los minerales críticos que tiene la región.

América Latina cuenta con una vasta riqueza que incluye minerales más convencionales como el cobre, hasta el litio y las tierras raras. Esa variedad le da a la región un atractivo especial para los inversores, pero también para los gobiernos.

Con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, EE.UU. ha dado un giro más amplio hacia la región, dice Henry Ziemer, investigador asociado del Programa Américas del estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS).

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El Proyecto Bóveda anunciado por Donald Trump tiene un valor cercano a los US$12.000 millones.

En ese contexto, el gobierno estadounidese le está prestando mucha más atención a la riqueza mineral del hemisferio occidental y de Latinoamérica, afirma.

América Latina, precisa, "se ha convertido cada vez más en un campo de batalla entre China y Estados Unidos en materia de minerales".

Esta batalla se ha estado librando en varios países y China, que hace décadas ha ganado contratos mineros en la región, lleva una ventaja indiscutible, especialmente en el Cono Sur.

"Estados Unidos está llegando tarde", señala Tilsa Oré Mónago, investigadora del Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker para Políticas Públicas y docente de Economía en la Universidad Rice en Houston.

El "descuido" de las alianzas con Latinoamérica, le dice a BBC Mundo, le fue dejando el camino más despejado a China.

Una alianza con Brasil, por ejemplo, sería un paso importante para EE.UU. en su intento por disminuir la dependencia de China, afirma la especialista, en el nuevo contexto de urgencia por conseguir minerales críticos.

Brasil ha surgido como un mercado minero especialmente atractivo al tener la segunda reserva más grande del mundo de tierras raras.

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Brasil tiene las mayores reservas del mundo de tierras raras después de China.

Días después del anuncio del Proyecto Bóveda, el Departamento de Estado firmó 11 acuerdos sobre minerales críticos que declaran la intención de otros países de colaborar con la Casa Blanca.

Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú fueron los cuatro países latinoamericanos firmantes, mientras que México acordó un Plan de Acción sobre Minerales Críticos.

Cuando faltan pocos meses para el inicio formal de la revisión del acuerdo de libre comercio T-MEC entre EE.UU., México y Canadá, el pacto con México incluye "identificar proyectos de extracción", procesamiento y fabricación de minerales críticos de interés para los dos países, señaló el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

México tiene reservas -o en algunos casos operaciones- de litio, plata, cobre, zinc, plomo, manganeso y grafito, como también de algunos depósitos de tierras raras.

Se calcula que la mina Bacadehuachi, en Sonora, tiene unos 8.8 millones de toneladas de litio. Hasta ahora, no ha entrado en operaciones por litigios pendientes con la empresa china Ganfeng Lithium, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunciara la nacionalización del mineral hace tres años, generando incertidumbre entre los inversores.

Y hace unos días el gobierno de Chile, con una de las mayores reservas de litio y el primer productor de cobre del mundo, firmó una declaración con Washington para establecer consultas bilaterales sobre recursos estratégicos.

Aunque los países latinoamericanos tienen muchos de los minerales críticos que el mundo necesita, aún hay un eslabón perdido.

En ese sentido, Jeff Dickerson de Rystad plantea que la gran pregunta de EE.UU. sigue siendo qué hacer para que los minerales críticos latinoamericanos no tengan que pasar necesariamente por su fundición y refinación en China.

La región "puede jugar un papel clave como proveedor potencial", particularmente por su proximidad a EE.UU, afirma.

Es por eso que en la construcción de ese "puente" entre la extracción y el mineral final, agrega, reside uno de los factores que puede determinar el éxito del plan de EE.UU. para dismunir su dependencia de China.