POR | 30 de septiembre de 2026, 7:43 AM
Getty Images
Estados Unidos tiene previsto retirar sus tropas restantes de Irak para el 30 de septiembre, poniendo fin a una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003.

Estados Unidos tiene previsto completar la retirada de sus fuerzas militares restantes de Irak para este miércoles, poniendo fin a un despliegue que ha marcado la historia del país durante más de dos décadas.

Esta decisión marca el fin de una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein y que se prolongó con años de insurgencia y violencia sectaria.

Las fuerzas estadounidenses se habían retirado en 2011, pero regresaron en 2014 para ayudar a derrotar al grupo Estado Islámico (EI).

Esta última retirada se produce en un momento en el que las continuas tensiones con Irán han vuelto a poner al personal estadounidense en Irak en el punto de mira.

Sin embargo, expertos afirman que es poco probable que la influencia estadounidense desaparezca con la retirada de las tropas.

¿Qué está sucediendo ahora y por qué?

AFP
En 2024, Washington y Bagdad acordaron poner fin a la operación de EE.UU en Irak.

Oficialmente, la retirada se produce tras un acuerdo alcanzado en 2024 entre Washington y Bagdad para poner fin a la Operación Resolución Inherente, la misión de la coalición liderada por Estados Unidos contra el EI.

En el punto álgido de la guerra de Irak en 2007, más de 170.000 soldados estadounidenses estaban desplegados en el país. En diciembre de 2023, antes de que se alcanzara el acuerdo de retirada, esa cifra se había reducido a unos 2.400, según el Comando Central de Estados Unidos.

Desde entonces, las fuerzas estadounidenses han reducido su presencia, dejando solo un pequeño contingente en la región del Kurdistán.

"Esta retirada fue acordada con el anterior gobierno iraquí, dado que la misión de derrotar a EI ha logrado su objetivo en Irak", afirma Safwan Al-Amin, investigador sénior no residente de la Iniciativa para Irak en el Atlantic Council de Washington.

Esta medida también refleja la presión política que se viene ejerciendo desde hace tiempo en Irak.

Douglas Silliman, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Irak entre 2016 y 2019, afirma que los sucesivos gobiernos se han enfrentado a demandas para poner fin a la presencia militar estadounidense, que muchos consideran una violación de la soberanía iraquí.

"Un par de gobiernos iraquíes, presionados por facciones proiraníes y sectores de la comunidad mayoritariamente chiita, han estado ejerciendo presión... para asegurarse de que esas fuerzas abandonen el país", declaró Silliman, actual presidente del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, a la BBC.

Las fuerzas estadounidenses abandonaron Irak en 2011 bajo la presidencia de Barack Obama, pero regresaron tres años después a petición de Bagdad, tras la captura de amplias zonas del país por parte del Estado Islámico. Desde entonces, su función ha evolucionado, pasando de las operaciones de combate al entrenamiento, el asesoramiento y el intercambio de inteligencia.

AFP via Getty Images
Las tropas estadounidenses se retiraron de Irak en 2011 y regresaron en 2014 a petición de Bagdad tras el auge del Estado Islámico.

Sin embargo, los analistas sostienen que el momento de la salida de las tropas este mes responde más a preocupaciones de seguridad que al fin oficial de la misión contra el Estado Islámico.

"Esto tiene que ver con el riesgo, no con EI; esa justificación caducó hace años", afirma H.A. Hellyer, investigador asociado sénior del centro de estudios británico RUSI.

Hellyer señala los recientes ataques contra instalaciones estadounidenses en el norte de Irak en medio de las tensiones regionales que involucran a Irán, y afirma que Washington considera cada vez más a su personal restante como objetivo vulnerable.

Al-Amin está de acuerdo y señala que funcionarios estadounidenses e iraquíes habían discutido previamente la posibilidad de mantener un pequeño contingente estadounidense incluso después de que finalizara la misión de la coalición.

"Dado el reducido número de militares y su limitada capacidad para proyectar poder, la guerra de Irán puso de manifiesto que su presencia representaba más una vulnerabilidad que una ventaja", afirma.

¿Cuál es el legado de Estados Unidos en Irak?

Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images
En un discurso televisado el 19 de marzo de 2003, el presidente George W. Bush anunció el inicio de la Operación Libertad Iraquí, que marcó el principio de la invasión de Irak liderada por Estados Unidos.

Más de dos décadas después de la invasión, las valoraciones del legado militar estadounidense en Irak siguen siendo mixtas.

Al-Amin lo describe como "una mezcla de todo".

"La invasión estadounidense no ha logrado sus objetivos, y el cambio de régimen no ha satisfecho las aspiraciones de los iraquíes de tener un país estable y próspero", afirma, argumentando que se desestabilizó la región y se permitió a Irán expandir su influencia.

Silliman coincide en que la transición ha sido turbulenta, pero afirma que muchos iraquíes le han dicho a lo largo de los años que valoran el cambio político que siguió a la caída de Saddam Hussein.

La idea de que "la democracia representativa debe gobernar Irak" ha echado raíces, aunque "afianzar las tradiciones democráticas en una población que nunca las ha tenido realmente llevará tiempo", argumenta.

Yerevan Saeed, director de la Iniciativa Global Kurda para la Paz en la Universidad Americana de Washington, también se muestra optimista. "La caída del antiguo régimen fue un gran logro", afirma, argumentando que los críticos pasan por alto la brutalidad a la que puso fin.

A pesar de la persistente corrupción, cree que Irak goza ahora de mayor libertad política y pluralismo que antes de 2003, y señala especialmente al Kurdistán iraquí.

Hellyer rechaza por completo enmarcar el legado en torno a la democracia.

"La gente debería dejar de preguntarse si Estados Unidos construyó una democracia. La respuesta es no, y eso ya está zanjado", afirma.

En su opinión, el legado más trascendental es de índole regional: "El derrocamiento de Saddam acabó propiciando que las redes iraníes se infiltraran en el propio Estado, absorbiendo el contrapeso que Washington había eliminado".

Sin embargo, los cuatro expertos coinciden en que Irak aún está lejos de ser la democracia estable que los responsables políticos estadounidenses imaginaron en 2003.

La corrupción está muy extendida y los grupos armados siguen ejerciendo poder junto al Estado formal, afirman, en particular los grupos más radicales dentro de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Irak, la red de milicias mayoritariamente chiitas que Bagdad está intentando someter por completo al control estatal.

¿Qué sucederá ahora?

Gamma-Rapho via Getty Images
El expresidente iraquí Saddam Hussein, fotografiado aquí el 11 de noviembre de 1987, fue derrocado tras la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003.

Al-Amin no considera que la retirada suponga el fin de la influencia estadounidense en Irak.

Estados Unidos aún conserva una gran influencia debido a la dependencia de Irak de las ventas de petróleo en dólares estadounidenses. Irak también sigue dependiendo de Estados Unidos para la compra de armas y necesita el apoyo diplomático estadounidense para afrontar los desafíos con sus vecinos regionales.

Según Saeed, parte de esa influencia se manifiesta a través de la presencia diplomática de Washington en el país.

"En Bagdad se encuentra la embajada estadounidense más grande del mundo. En Erbil se encuentra el consulado estadounidense más grande del mundo", afirma, señalando que ambas instalaciones requerirán protección continua tras la retirada de las tropas.

Silliman espera que se mantenga lo que él describe como "una relación militar muy estrecha", que incluye el apoyo continuo en materia de formación y planificación para el ejército iraquí, el Servicio Antiterrorista y los Peshmerga, las fuerzas armadas de la región semiautónoma del Kurdistán iraquí.

Sin embargo, la mayor incertidumbre reside en las milicias iraquíes respaldadas por Irán. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, inicialmente quería que estuvieran completamente bajo la autoridad del Estado para la misma fecha límite del 30 de septiembre, pero, según se informa, las milicias están buscando una prórroga hasta finales de 2027.

Los expertos discrepan sobre la viabilidad de este calendario.

"Eso no va a suceder", afirma Saeed, señalando el profundo arraigo de las milicias en el sistema político y financiero de Irak, su presencia en el Parlamento y sus vínculos con Teherán.

Pero Silliman ve un lado positivo. Sin las tropas estadounidenses como punto de referencia, las milicias podrían perder un arma política clave, lo que le daría a Bagdad más margen para presionar a esos grupos disidentes.

Sin embargo, advierte de un riesgo más grave: "He hablado con varios primeros ministros iraquíes, incluso antes de mi época como embajador, a quienes les preocupa que esto pueda conducir a un conflicto civil o incluso a una guerra civil dentro de Irak".

Saeed también teme un resurgimiento del Estado Islamico, similar a la situación posterior a la retirada de 2011.

Recuerda que, cuando las tropas estadounidenses se marcharon, el gobierno chiita de Bagdad procedió a arrestar y purgar a los líderes sunitas del proceso político, una represión que, según él, empujó a muchos sunitas hacia el extremismo y contribuyó al auge del EI.

Ante la creciente preocupación de las comunidades sunitas por el trato que recibirán, Saeed advierte que el riesgo de extremismo es significativo.

Silliman se muestra más optimista y argumenta que las fuerzas de seguridad iraquíes son mucho más fuertes que hace una década y están mejor preparadas para contener cualquier amenaza de este tipo.

Gamma-Rapho via Getty Images
Las tropas estadounidenses entraron en Bagdad en abril de 2003 como parte de la Operación Libertad Iraquí.

A nivel regional, los expertos afirman que la retirada también plantea nuevos interrogantes sobre el equilibrio de poder entre Estados Unidos e Irán en Irak.

Al-Amin espera que Irán "consolide su influencia si puede" y advierte que no se debe considerar esta última retirada como necesariamente permanente.

"Las tropas estadounidenses ya abandonaron Irak en 2011, pero regresaron unos años después", afirma.

"Es el final de un capítulo de la historia, no el capítulo final".

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
  • También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X y en nuestro canal de WhatsApp.
  • Y no olvides suscribirte aquí a nuestro newsletter para recibir cada viernes una selección especial de nuestro mejor contenido.