POR Saray Corrales | 3 de junio de 2026, 7:21 AM

Costa Rica alcanzó en 2025 un récord histórico de visitación en sus Áreas Silvestres Protegidas, con 2.970.516 ingresos registrados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), un crecimiento del 13,7% respecto al año anterior. Sin embargo, detrás de estas cifras positivas existe una realidad poco conocida: algunos parques nacionales reciben apenas unos cientos de visitantes al año, convirtiéndose en verdaderos tesoros escondidos dentro de la oferta turística nacional. 

El caso más llamativo es el del Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, ubicado entre Alajuela y San Carlos, que registró únicamente 26 visitantes durante todo el 2025. 

Le siguen el Parque Nacional Diriá, en Guanacaste, con 452 visitantes, y el Parque Nacional Barbilla, en Limón, con 457 ingresos. Estas cifras contrastan con la masiva afluencia de parques como Manuel Antonio, que superó las 563 mil visitas durante el mismo período. 

La tendencia no es nueva. En 2024, estos mismos lugares encabezaron la lista de los menos visitados. De un año a otro, Juan Castro Blanco experimentó una reducción cercana al 83%, mientras que Barbilla disminuyó alrededor de un 61% y Diriá un 31%, consolidando su condición de destinos poco explorados por el turismo nacional e internacional. 

Para Mario Ugalde Alfaro, visitar los parques nacionales representa una oportunidad para reconectar con la naturaleza y disfrutar en familia. 

“Nos permiten alejarnos del ritmo acelerado del día a día y disfrutar de beneficios como el aire puro, el bienestar y la tranquilidad. Además, son una opción accesible, con tarifas económicas, senderos señalizados, protocolos de primeros auxilios y servicios básicos que facilitan la experiencia”, destacó.  

Los datos del SINAC evidencian la necesidad de diversificar la visitación hacia áreas protegidas menos conocidas. 

Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco 

Conocido como el "Parque Nacional del Agua", protege importantes nacientes y cuencas hidrográficas que abastecen a comunidades de la Zona Norte. Alberga bosques nubosos y lluviosos, tres volcanes inactivos —Platanar, Porvenir y El Viejo— y una extraordinaria biodiversidad de aves, mamíferos y orquídeas. Su riqueza biológica es fundamental para la producción de agua potable y energía en la región.  

Parque Nacional Diriá

Ubicado en Guanacaste, es el área silvestre terrestre más extensa del Área de Conservación Tempisque. Su principal valor radica en la protección de las nacientes de los ríos Diriá, Enmedio, Tigre y Verde, esenciales para la región. En sus más de 5.400 hectáreas convergen bosques húmedos, bosques premontanos, bosques ribereños y remanentes de bosque nuboso, uno de los ecosistemas más escasos de la península de Nicoya. También destaca por sus cascadas, pozas de agua cristalina, senderos y observación de aves. 

Parque Nacional Barbilla 

Situado entre Limón y Cartago, en la Cordillera de Talamanca. Forma parte de la Reserva de la Biosfera La Amistad y del Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco. Protege extensos bosques tropicales húmedos, importantes recursos hídricos y especies emblemáticas como el jaguar, puma, ocelote y danta. Mantiene una estrecha relación con territorios indígenas cabécares y corredores biológicos que conectan diversos ecosistemas del Caribe costarricense.  

¿Por qué vale la pena visitarlos? 

A diferencia de los parques más concurridos del país, estos tres destinos ofrecen una experiencia de naturaleza más íntima, con senderos poco transitados, mayor posibilidad de observación de fauna y una conexión directa con ecosistemas prácticamente intactos. Su riqueza hídrica, biodiversidad y paisajes convierten a Juan Castro Blanco, Diriá y Barbilla en auténticos tesoros escondidos que reflejan la esencia de la conservación en Costa Rica. 

Una de las razones por las que estos parques reciben tan pocos visitantes es que requieren una planificación más personalizada que destinos masivos como Manuel Antonio o Poás. En algunos casos se debe coordinar previamente con la administración, contratar guías locales o recorrer caminos de acceso más rurales, condiciones que, lejos de ser una desventaja, permiten disfrutar de una experiencia mucho más tranquila, auténtica y cercana a la naturaleza.

Los parques nacionales representan uno de los mayores patrimonios naturales de Costa Rica y constituyen la base de los esfuerzos de conservación que han convertido al país en un referente mundial en protección ambiental. Estos espacios resguardan ecosistemas de enorme valor ecológico, cultural y paisajístico, protegen fuentes de agua, bosques, volcanes, humedales, arrecifes coralinos y miles de especies de flora y fauna. 

Lo invitamos a escuchar el tercer episodio del pódcast Pulso Ambiental, titulado: Parques Nacionales que están fuera del radar turístico. Puede encontrarlo en el siguiente enlace de Spotify:


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