Por María Jesús Rodríguez 5 de junio de 2026, 15:30 PM

Costa Rica se escucha, se observa y se respira. Está en el verde de sus bosques, en el azul de sus mares, en el canto de las aves y en la vida que florece entre montañas, humedales y arrecifes.

Esa riqueza natural, que forma parte de la identidad del país, encuentra refugio en las áreas protegidas que resguardan algunos de sus tesoros más valiosos.

La existencia de estos espacios, que hoy abarcan más de una cuarta parte del territorio nacional, no fue producto del azar. Su historia se remonta a 1945, cuando comenzaron las primeras discusiones sobre la necesidad de proteger la riqueza natural de Costa Rica, una visión que tardaría 24 años en materializarse (ver video adjunto de Telenoticias).

La historia de las áreas protegidas demuestra que la conservación no ocurre de forma espontánea. Es una decisión que debe renovarse generación tras generación.

Porque lo que hoy muchos dan por sentado fue, en realidad, el resultado de una visión construida durante décadas.

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