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En agosto del 2019 les presentamos el caso de doña Marlene, una vecina de Limón que soñaba con tener un taller de costura.

Las incomodidades en las que trabajaba eran muchas, también las carencias de equipo; pero Monge llegó con sorpresas para esta vecina de Guácimo y, desde entonces, su emprendimiento tomó un nuevo giro.

Ella, al igual que las otras madres beneficiadas, recibió talleres que han sido de gran ayuda. Y claro que el tiempo de pandemia ha sido complicado, pero con esfuerzo a salido adelante.

El agradecimiento de esta mamá soñadora hacia los clientes Monge es muy grande.