¿Cómo se demuestra científicamente el vínculo entre Nepal y el calentamiento global?
Un especialista explica cómo la ciencia de detección y atribución permite distinguir con certeza estadística lo que es variabilidad natural del clima de lo que es efecto directo de la acción humana.
Hugo Hidalgo, investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas (CIGEFI) de la Universidad de Costa Rica, explicó en entrevista cómo la ciencia de detección y atribución climática permite distinguir qué fenómenos responden a la variabilidad natural del planeta y cuáles son producto de la acción humana.
Según detalló, la detección consiste en identificar, dentro de la variabilidad natural de fondo, algo que sobresalga por su rareza o intensidad, mientras que la atribución busca asociar esa señal con la huella humana en el clima mediante certeza estadística. El método requiere simular, con un modelo climático o un tratamiento estadístico, un mundo sin presencia humana que sirva de punto de comparación.
Sobre la tragedia en Nepal, Hidalgo indicó que el calentamiento del planeta provoca el derretimiento progresivo de nieves, casquetes polares y glaciares, y consideró que el proceso de derretimiento en ese glaciar avanzó durante varios años por efecto del calentamiento de origen humano, tal como ha ocurrido en otros glaciares del mundo. El colapso repentino, agregó, pudo ser resultado de ese derretimiento previo, amplificado por un impacto en cadena de tipo geológico e hidrológico.
En Centroamérica, señaló, los eventos extremos de temperatura están claramente alterados hacia el calentamiento, con una señal que es detectable y atribuible sin ambigüedad al cambio climático, mientras que la huella humana en la lluvia es más localizada, como ocurre en laderas de la Cordillera de Talamanca.
Sobre los siete huracanes que impactaron Costa Rica y Nicaragua entre 2016 y 2022, explicó que, aunque se trata de un evento raro, con apenas 6% de probabilidad, aún podría explicarse dentro de los márgenes de la variabilidad natural del clima. En cambio, la acción humana sí hizo cuatro veces más probable la sequía severa que vivió la región entre 2015 y 2019.
El investigador también mencionó el aumento de la aridez en Guanacaste, parte del Corredor Seco Centroamericano, ante la mayor demanda hídrica atmosférica que trae el calentamiento, con riesgo de más incendios forestales y menor recarga de acuíferos.
Finalmente, se refirió a El Niño de este año, cuyo comportamiento en Guanacaste ha sido, hasta ahora, menos seco que el de 2015, posiblemente por efecto de las ondas tropicales. La relación entre El Niño y el cambio climático, apuntó, es compleja y todavía está en estudio.

