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Durante el pasado mes de mayo, la Policía Penitenciaria logró decomisar un total de 1.320 armas punzocortantes hechizas, convirtiéndose así en el mes con más incautaciones de los últimos tres años.

Para Nils Ching, subdirector de la Policía Penitenciaria, el trabajo constante de revisión ha incidido en la cantidad de hallazgos y decomisos en los últimos meses.

“Gracias a la revisión minuciosa de espacios se descubre la forma en que ocultan no solo las armas punzocortantes, sino también los aparatos celulares y accesorios”, indicó Ching.  

Entre enero y mayo de 2020, los agentes decomisaron en el sistema penitenciario 4.688 armas punzocortantes hechizas, así como 998 celulares.

Los reos ahora cambian la manera de esconder los teléfonos: introducen los celulares en agujeros tallados al interior de las tablas de sus camarotes y en las espumas donde duermen, dificultando así el trabajo policial.

A la fecha, las cárceles con más decomisos de armas punzocortantes y celulares son el Centro de Atención Institucional (CAI) Jorge Arturo Montero en San Rafael de Alajuela, cárcel de Limón, Carlos Luis Fallas en Pococí, cárcel de Puntarenas y el Centro Nacional de Atención Específica (Complejo Occidente, San Rafael de Alajuela).

“La policía penitenciaria es una policía comprometida con su labor, garante de la aplicación de la normativa que rige por lo que continuará realizando inspecciones policiales para evitar cualquier situación anómala en las diferentes cárceles del país”, agregó el subdirector penitenciario.

El sábado anterior, en la cárcel de San Sebastián, los privados de libertad intentaron realizar un motín porque las autoridades realizaron una requisa.

Al parecer, los presos se molestaron por los decomisos, así que quemaron colchones, quebraron fluorescentes y causaron daños a la infraestructura del centro penal. 

Según informó el Ministerio de Justicia, no hubo personas heridas y ninguno de los módulos quedó inhabilitado.