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Carlos Cerdas de 35 años, Shirley Escalante de 32 y su hija Ashley Victoria de apenas cinco años perdieron su hogar por un voraz incendio ocurrido la noche del domingo en Sierpe de Osa.

Con un fuerte dolor, Carlos relató a Teletica.com la historia de ese día, que quedará grabado en su memoria para siempre. Él es salonero en un restaurante de la zona y ahora solo está recibiendo un 25% de su salario. Por esta razón, decidió emprender con su esposa y comenzar un negocio de comida rápida en su casa.

Tras un largo día de ventas, decidieron ir donde su mamá a eso de las 9 de la noche.

Entraron, tomaron un refresco y cinco minutos después escucharon unos gritos; pero asumieron que se trataba de algunos jóvenes jugando. Continuaron con su conversación hasta que la desesperación de los vecinos los sacó de la casa.

“Los gritos fueron más fuertes y más fuertes. Salió mi tío y detrás salí yo. En lo que salgo me dice uno de los chiquillos: “Carlos, Carlos, se le quema la casa, se le quema la casa”, relata Cerdas.

Cuatro días antes de ese momento, la familia había comprado una freidora industrial, por lo que pensaron inmediatamente que eso había iniciado las llamas.

“Cuando iba aproximándome a unos 40 metros de la casa yo vi que no era la freidora lo que estaba ardiendo en llamas, era la sala. Cuando llegué ya prácticamente el fuego estaba en la puerta, ya no había por donde entrar solo por la puerta de atrás”.

En medio del relato Carlos se detiene. “Discúlpeme que se me corte la voz, pero es cuando recuerdo eso me da mucho dolor.”

En ese momento, la familia tomó la decisión de no entrar, ya que sabían el peligro de los tres cilindros de gas que tenían dentro de la casa.

Los vecinos intentaron decirle que entrara, que abriera los portones, pero Carlos se negó en todo momento. Sabía el peligro que corrían.

Pocos segundos después, uno de los cilindros explotó, como se observa en el video adjunto.

“Si en ese momento yo hubiera abierto la malla para entrar, quien sabe cuántas personas hubieran fallecido”, aseguró el afectado.

Según Carlos, el incendio comenzó en un toma corriente de la sala y poco a poco fue consumiendo todas las partes de la vivienda.

Dichosamente, el fuego no se propagó a otras viviendas y, a pesar del intenso ardor, ninguna persona resultó herida.

Futuro incierto

Esta familia de tres quedó con las manos vacías. Aseguran no saber qué hacer ahora, entienden que tienen que comenzar su vida desde cero.

“No tengo plan, no sé qué hacer. Yo sé que tengo que empezar a construir mi casa nuevamente”, indica con la voz cortada.

Los vecinos han brindado ayuda a los afectados: ropa y comida, principalmente.

“Gracias a Dios los vecinos se han portado bien, han estado mandando víveres, ropa, ha habido algunas colaboraciones monetarias. Estamos esperando para empezar la compra de material, para construir nuevamente”, aseguró Carlos.

Lo que quedó de la casa tuvo que ser demolido, trayéndose abajo el esfuerzo que esta pequeña familia hizo por muchos años.

“Desesperación, de incertidumbre al saber que en cuestión de 15 minutos que duró la casa quemándose, a la fecha de hoy no saber qué hacer, no tener nada”.

Cilindros de gas

Héctor Chaves, director del Cuerpo de Bomberos, aseguró que efectivamente en la imagen se aprecia la explosión de un cilindro de gas, conocida como BLEVE ("boiling liquid expanding vapour explosion" o sea "explosión de vapores que se expanden al hervir el líquido") y se da cuando todo el contenido de gas se escapa de forma súbita.

Esto se presenta, por acción del calor, un daño o un golpe mecánico.

“El Cuerpo de Bomberos recuerda la importancia de contar con instalaciones de gas seguras principalmente enfocándose en que los cilindros deben estar fuera de las viviendas. Además, el jerarca aseguró que es muy importante que los cilindros que se utilicen cuenten con válvula roscada en lugar del acople rápido, así como exigir al proveedor del gas que los cilindros estén siempre en buenas condiciones.

Lo que urge más esta familia es material de construcción y comida. Por lo que solicitan la ayuda y bondad de los costarricenses.

Si usted desea colaborar, puede contactar a Carlos Cerdas directamente al número 8767-0328.