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Terrence Valentine intentó hacer creer a un jurado en los Estados Unidos que nunca estuvo en la casa en donde fue asesinado Ferdinand Porshe y resultó herida su exesposa.

Insiste en que, al momento de los hechos, el 9 de setiembre de 1988, día del Niño, estaba en Limón y siete personas respaldaron su versión.

Uno de las testigos identificado como Carlos Mora dijo:

"Testificó que llegó a la fiesta con su novia Mayra alrededor de las 7:00 p.m. (9 de setiembre de 1988) a solicitud del acusado, Mayra dejó la fiesta y regresó con Pablo, su hijo de tres meses. Mora testificó además que Valentine había sido liberado de la cárcel en Costa Rica el 21 de diciembre de 1987.

En la fiesta, el acusado se vistió con pantalones cortos con tirantes y llevaba puesto un sombrero".

Otra testigo identificada como Maritza Valverde testificó que:

A diferencia de los otros testigos de coartada, Valverde no estaba relacionada con Valentine ni era su amigo. Conoció al acusado por primera vez

En la fiesta del "día del Niño" ofrecida por su vecina Floribeth. Ella recordó que él llevaba pantalones cortos y un sombrero".

Así es, Terrence dice la verdad, la noche del 9 de setiembre día del niño estuvo en una fiesta en casa de familiares, en Limón. Incluso llevó regalos, relataron los testigos.

Pero la Fiscalía de los Estados Unidos, explica en el expediente qué hizo el tico para crear la duda de su participación en el crimen.

El asesinato ocurrió a las 2:30 de la tarde en la Florida, es decir, cuando eran las 12:30 del mediodía en Costa Rica por la diferencia horaria.

Luego de matar Ferdinand Porshe y de disparar contra su exposa el sujeto abandonó los cuerpos en un campo abierto y se dirigió al aeropuerto local.

Salió con una identidad falsa hacia Costa Rica como lo había hecho en otras ocasiones, según la Fiscalía de los Estados Unidos.

Es decir, la diferencia horaria y la duración del vuelo le permitieron, según la Fiscalía de los Estados Unidos, crear duda sobre su presencia en el lugar de los hechos.

Esa duda, le permitió dividir la decisión del jurado en un primer juicio y ganar una apelación en el segundo, en el cual fue encontrado culpable.

En un tercer juicio fue hallado culpable y la corte de la Florida lo sentenció a la pena de muerte.

La principal testigo contra el costarricense fue su exesposa quien sobrevivió al ataque.

Ella, según el expediente, lo reconoció plenamente.

Pero como parte de las evidencias hubo llamadas, cartas y amenazas que fueron admitidas contra el costarricense.

"Recibió tres cartas de Valentine que fueron recibidas como evidencia. Las cartas mostraban que Valentine estaba enojado por la relación entre su esposa y porche (víctima). Se hicieron amenazas de violencia", dice el relato de la testigo.

El día de los hechos, el 9 de setiembre de 1988 antes de viajar a Costa Rica, según la testigo que sobrevivió al ataque ocurrió lo siguiente:

"Ella vio a Valentine entrar por la puerta alrededor de las 2:30 p.m. pateó la puerta corrediza de vidrio. Testificó que mientras llamaba al 9-1-1, oyó un disparo. Ella dijo que Valentine le quitó el teléfono de la mano y la golpeó con su puño, y la arrastró por el pelo alrededor de la casa".

En el crimen participó otra persona que nunca fue identificada por las autoridades hasta el día de hoy.

"La otra persona en la casa era llamado John por Valentine. Describió a John como un hombre negro, flaco que llevaba un sombrero de paja. Luego escuchó dos disparos y la voz de Porche gritando de dolor, 'no puedo mover mis piernas'. Ella testificó que Valentine estaba pateando a Porche mientras se estiraba con sus brazos hacia el dormitorio. La sobreviviente exclamó: esta es mi venganza. Ves ¿qué me hiciste? Sufrirán antes de que te mate".

Durante el proceso de apelación de la sentencia a muerte, el costarricense aparte de asegurar que es inocente, asegura que fue víctima de racismo por parte del jurado que lo encontró culpable en un tercer juicio.

La defensa argumentó que las huellas halladas en un vehículo utilizado para sacar los cuerpos de las víctimas no coincidían con las de Valentine.

Asegura que su exesposa, quien sobrevivió al ataque estaba dispuesta a inculparlo para quedarse con sus propiedades.

Según el registro de la propiedad en Costa Rica, Valentine tiene dos propiedades, una de las cuales es utilizada por una de sus hijas.

Aunque en el estado de la Florida las ejecuciones están paralizadas, Costa Rica ha intercedido para evitar que se fije una fecha de ejecución y respalda la solicitud de clemencia.