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La crisis del coronavirus obligó a una suspensión del fútbol nacional, no solo en Costa Rica, sino a nivel mundial.

El parón en principio podría ser de más de un mes y esto, más que preocupar, esto todo un reto para los preparadores físicos y cuerpo técnico de los clubes ticos.

Y es toda una realidad, los futbolistas van a perder mucho en la parte física y se volverían a integrar en pleno momento decisivo del campeonato.

Ante esto, cada jugador deberá poner de su parte y seguir planes físicos y nutricionales, eso sí con las limitaciones de quedarse en casa tal y como lo acata el Ministerio de Salud.

“Implementamos rutinas y se las enviamos. En nuestro caso muchos están acostumbrados a hacer dos sesiones tres veces por semana y eso facilita mucho.

“Pero sí nos corta, pues no es lo mismo estar trabajando la base aeróbica en la casa, que, en la cancha, pues el jugador vive del balón de fútbol, eso es la especificidad del deporte que llaman”, explicó Manuel Víquez, preparador físico del Club Sport Herediano.

De igual criterio es Juan Carlos Herrera, preparador de Liga Deportiva Alajuelense, quien asegura que estará en constante monitoreo con los jugadores rojinegros durante este proceso de aislamiento.

“Pues vamos a perder el estado de forma en la mitad del torneo. Entonces vamos a enviar una rutina para cuatro semanas, en donde aprovecharemos algunos trabajos fuera de casa, por supuesto respetando todas las recomendaciones que hicieron las autoridades de Salud, será algo como lo aeróbico combinado con lo intermitente y haciendo algo de fuerza”, explicó Herrera.

‘A control remoto’.

Ambos preparadores aseguran que en estos tiempos es de vital importancia el monitoreo constante con los futbolistas.

Por ejemplo, muchos usan los chats para enviar audios o videos de las sesiones que realicen en sus lugares de entrenamiento.

Esto incluye también seguir una dieta que debe seguirse a cabalidad durante este periodo.

“Todos los días están en constante comunicación conmigo, se les manda las guías, así como las revisiones nutricionales.

“La ventaja de las redes sociales y los chats es que uno pasa conectado 24 horas al día, yo pido casi que videos sobre las actividades, les paso mandando rutinas”, mencionó el preparador del Herediano.

Por su parte, el encargado de la parte física de Alajuelense, indicó que la comunicación es vital, pues las condiciones cambian según el espacio de cada jugador.

“Vamos a estar encima de cada uno de los muchachos para buscar no caer en la parte deportiva, por las condiciones de base que tenemos, más esporádicamente algunos días, salir a correr o en algunos espacios abiertos.

“Ya planeamos una rutina colectiva, después tienen la apertura de que charlemos de acuerdo a las facilidades que estén, en una casa habitacional o en una finca”, añadió.

Siendo positivos, el periodo se podrá aprovechar para que los jugadores lesionados se recuperen, pero para los que recién se incorporaban igual llegarán sin ritmo y con mayor tiempo de inactividad que el resto.

Similar a una pretemprada.

Para los jugadores, las tareas en casa no son nada nuevo, pues durante cada pretemporada deben realizar diversos ejercicios una vez que se incorporen de las vacaciones.

Lo que tal vez cambia es el trabajo, pues en esta ocasión no podrán marcharse a la playa o la montaña como en los días de descanso, esto por el aislamiento que piden las autoridades de salud.

Pero la mayoría se muestra anuente a acatar la norma, es más muchos están más cómodos en casa que dentro del terreno de juego en esta época del COVID-19.

“El cuerpo técnico había sido muy claro y ya habían tomado previsiones para que nosotros estemos trabajando como profesionales en nuestros hogares.

“No sabemos cuándo vamos a estar de vuelta, entonces cuando ese llamado ocurra tenemos que estar al 100% para estar en las mejores condiciones”, aseveró el volante del Saprissa Michael Barrantes.

Para solventar la falta de entrenamientos colectivos, algunos clubes aseguran que utilizarán ejercicios en grupos pequeños e incluso otros se las ingeniarán con trabajos en gimnasios cerrados y exclusivos para los futbolistas que podrían acudir en sesiones de máximo cinco o seis personas.