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El Congreso de Estados Unidos aprobó el jueves un plan de emergencia de 8.300 millones de dólares para financiar la lucha contra el nuevo coronavirus en el país.

El Senado votó casi por unanimidad (96 contra uno) a favor de este financiamiento excepcional, resultado de un acuerdo entre legisladores republicanos y demócratas, y que ya había sido votado el miércoles por la Cámara de Representantes.

"El Congreso ha demostrado una capacidad de liderazgo fuerte y decisiva frente al nuevo coronavirus", dijo el senador demócrata Patrick Leahy, quien se congratuló del texto que fue redactado y aprobado por ambas partes "en nueve días debido a la emergencia".

El plan apunta a mejorar la "preparación y respuesta del gobierno" a la epidemia, destinando fondos para la investigación y el desarrollo de vacunas, tratamientos médicos y diagnóstico, así como ayuda para el desarrollo de asistencia médica a distancia.

El vicepresidente Mike Pence, designado por la Casa Blanca para liderar la crisis, visitó el jueves de noche el estado de Washington (noroeste), el más afectado del país, con más de 70 casos y 11 muertes.

Después de saludar al gobernador Jay Inslee con el codo y no la mano, para evitar la transmisión de gérmenes, dijo que 1,2 millones de pruebas diagnóstico serán distribuidas por todo el país en "pocos días", seguido por otros 4 millones a finales de la semana que viene.

Más temprano en Minnesota, Pence había dicho: "No tenemos suficientes pruebas hoy para satisfacer lo que anticipamos será la demanda futura".

Pero el problema no es solo la falta de tests. El principal sindicato de enfermeros del país, el NNU, denunció la falta de preparación y la carencia de equipos adecuados de protección, así como la insuficiente formación de los profesionales de la salud en numerosos hospitales y clínicas para hacer frente a la epidemia.

El sindicato también criticó la gestión de la epidemia de parte de las autoridades federales, a la que juzgan tardía y no suficientemente rigurosa.

En Estados Unidos, más de 180 personas se han contagiado por el COVID-19, que hasta el momento ha dejado al menos 12 muertos, según un recuento realizado el jueves por AFP a partir de fuentes oficiales.

En Seattle, su ciudad más grande de Washington, las empresas tecnológicas Amazon, Google, Facebook y Microsoft pidieron a sus asalariados trabajar desde sus casas para evitar contagios. Otros grupos restringieron los desplazamientos hacia el estado de Washington o California, donde una persona falleció.

Como las autoridades lo habían anunciado, el coronavirus continúa expandiéndose por todo el país, con un primer caso en Colorado (oeste) y tres en el pequeño estado de Maryland (este), a las puertas de la capital, Washington DC, que hasta ahora no se ha visto alcanzada por la epidemia de acuerdo a fuentes oficiales.

La "intuición" de Trump

Más al sur, las autoridades sanitarias comenzaron a realizar análisis a bordo de un crucero, el Grand Princess, donde se realizaron pruebas de diagnóstico para descartar infecciones a bordo.

El capitán del barco, con 3.500 personas a bordo y varado a las afueras de la costa de California, dijo en la noche que no se habían encontrado casos positivos, aunque el anuncio oficial de los resultados se hará el viernes.

Un hombre de 71 años que viajaba en ese buque durante un crucero anterior en México murió a raíz del COVID-19.

El Grand Princess pertenece a la compañía Princess Cruises, que también posee el Diamond Princess, puesto en cuarentena en Japón en febrero con más de 700 infectados, seis de los cuales murieron.

Una conferencia de salud que debía reunir a más de 40.000 personas en Orlando, Florida, fue cancelada el jueves, cuatro días antes de que fuera inaugurada en presencia del presidente Donald Trump.

El gobierno estadounidense repite que el riesgo epidémico en el país sigue siendo "débil".

El ministro adjunto de Salud, Brett Giroir, calculó la tasa de mortalidad por el COVID-19 entre 0,1% y un máximo de 1%. El miércoles, Trump criticó la cifra de 3,4% dada por la OMS, afirmando que su "intuición" le indicaba que era "falso".

Sin embargo, la OMS basa su estimación solamente en el número de casos confirmados.

La tasa de mortalidad "es probablemente más elevada que la gripe estacional", que es de un 0,1% según los servicios sanitarios estadounidenses, "pero seguramente no es de 2% a 3%", dijo Giroir.

En todo el mundo, la epidemia ha producido 97.616 casos conocidos, incluidas 3.347 muertes en 85 países y territorios, según el recuento de AFP.