Tía Zelmira: Milo Junco fue un gran promotor de la cultura
Falleció a los 86 años el pasado domingo 28 de junio víctima de una afección renal.
Por Rogelio Benavides / [email protected]
Cumpleañeros
Saludo a mi buena amiga Helena Baruch quien cumple años este viernes 3 de julio, espero que la pase feliz en unión de su querida familia. También celebran su cumpleaños esta semana el periodista Gilberto Valencia (cumple el 3 de julio), la modelo Alejandra Bolaños (3), la gran actriz Marcia Saborío (3), la periodista Betsy Rojas (4), el informático Stephen Quirós Arrieta (6), la publicista Fiorella Rueda (6), el representante regional de Warner Music, Julián Villalta (6), la periodista Paula Brenes (7), la chef Lorena Velázquez (7) y el ex diputado Danny Vargas (8). Felicidades a todos.
Milo Junco fue un gran promotor de la cultura
José María de Nuestra Señora de los Ángeles Junco Muñoz, el querido y respetado Milo Junco, es uno de los personajes culturales más prolíficos que he conocido. Vivía por y para el arte, en cualquiera de sus expresiones, y también fue el más destacado artista del maquillaje. Siempre artista.
Era un personaje singular que siempre llevaba sandalias o alpargatas y rara vez se puso zapatos de cuero azul. Sus aportes a la televisión fueron sobresalientes. Era maquillista, escenógrafo, vestuarista, comentarista, especialista en modas, en asuntos de la Iglesia Católica, en concursos de belleza y también era "carrozólogo" —experto en carrozas— en comparsas, en bandas y mucho más. También lo escuché, junto a René Barboza, en la transmisión local del Festival de la OTI y en las corridas de toros de Fin de Año, porque también sabía de ganado vacuno y del arte del toreo.
Conocía más de asuntos eclesiásticos que cualquier cura o arzobispo. Recuerdo el 2 de marzo de 1983, cuando vino al país el papa Juan Pablo II; Milo fue contratado por un canal de televisión para que comentara la noticia en vivo.
En cuanto se abrió la puerta del avión de Alitalia, en el Santamaría, Milo empezó a describir la escena y poco a poco fue identificando a los funcionarios del Vaticano que acompañaban al Pontífice; con solo verlos sabía el nombre y el cargo que ocupaban. Ese conocimiento y esa seguridad me convencieron de que era alguien que sabía de lo que hablaba, cosa cada vez más difícil de encontrar.

En Semana Santa era requerido por las distintas televisoras para las transmisiones, pues también era un experto en asuntos bíblicos y en rituales del catolicismo. Para el Festival de la Luz estudiaba todas las carrozas que participarían y las bandas que marcharían y ya a la hora de la transmisión sus comentarios eran siempre los más acertados y respetados.
Milo maquilló a la diva María Félix mientras hacía una pasantía en Televisa, México. También participó en la fundación de la Compañía Lírica Nacional, trabajó en ópera, teatro y hasta en concursos de belleza. Fue referente en temas ceremoniales del Vaticano, historia del arte y protocolo.
Su hogar, en una pequeña casa del barrio Aranjuez, era un verdadero museo. Vivía entre imágenes religiosas, libros antiguos y objetos de colección.
Milo tenía un sentido del humor ácido que siempre sacó en los momentos menos esperados; no tenía filtro para hablar y expresar sus pensamientos. Defendió siempre la libertad de vivir como cada quien quisiera mientras no se le hiciera daño a los demás; su filosofía era sencilla: vivir y dejar vivir.
Fue en 1994 cuando nos acercamos más. Yo editaba la revista Teleguía de La Nación, pero a la publicación le hacía un poco de carne y deseo también. Entonces Milo empezó a pasarme datos críticos, pero graciosos, de algunos programas televisivos. Poco después empecé a publicar la columna Tía Zelmira y las contribuciones de Milo, que empezaron a ser más frecuentes, eran las más sabrosas y las más picosas.
Lo anterior me animó para escribir más sobre el tema con la complicidad del anonimato y con los valiosos aportes de Milo. Entonces él me llamaba por teléfono, yo ponía la grabadora y él soltaba su lengua y su imaginación, que siempre se le desbordaba. Ahora, tras la muerte del gran Milo, me siento liberado del secreto acerca de sus aportes en los inicios de Tía Zelmira, esta misma que visto y calzo.
Una vez Milo me pasó los comentarios sobre un concurso de belleza que habían transmitido por Canal 2. Como todo lo que dijo era creíble y “terrible” —según su voz—, lo publiqué de inmediato, pero, días después, recibí copia de una querella presentada por el organizador del concursucho.
Tuve que ir a juicio con la defensa de mi querido y respetado abogado y colega Joaquín Vargas Gené y del joven abogado Rodolfo Brenes Vargas. Me condenaron en primera instancia, entonces tramitamos un recurso ante la Sala Tercera que ordenó repetir el juicio y, poco antes de iniciarse el debate, presentamos un recurso de prescripción y logré salvarme, pero eso me tuvo en vilo más de diez años.

Milo fue internado el viernes 26 de junio en el hospital doctor Rafael Ángel Calderón Guardia, muy cerca de su casa en el barrio Aranjuez, víctima de una afección renal. Aunque en el hospital lo atendieron en forma esmerada, su cuerpo no resistió y falleció a los 86 años de edad. Ya en el 2022 había estado internado aquí mismo, víctima de una insuficiencia renal.
Milo siempre fue reconocido y respetado en el sector cultural por sus conocimientos y sus aportes en esa materia. Durante muchos años, fue jefe maquillista de Repretel, le diseñó los trajes típicos a muchas misses y era prácticamente el encargado del Santo Sepulcro de la Catedral Metropolitana.
Milo se graduó en Rusia como diseñador de vestuario y escenografía, gracias a una beca otorgada por don Alberto Cañas Escalante. Milo siempre nos inspiró y nos divirtió; muchas de las frases que se hicieron famosas en el medio, son de su natural ingenio y de su gran talento para describir cosas y situaciones, escribió Robert Lee, en La Nación.
Quienes lo conocieron destacan, aparte de sus conocimientos históricos y culturales, su fino sentido del humor, a veces ácido y crudo, pero divertido. El suyo era “un humor que se disfrutaba al hablar con él”.
El periodista José Andrés Soto, quien conoció a Milo muy bien, lo describió tal cual:
“Trascendió Milo Junco... hoy que te toca cruzar el umbral, quienes tuvimos la fortuna de conocerte te despedimos con un prolongado aplauso en pie. Te conocí convirtiendo rostros en lienzos, porque lo tuyo no era maquillar... pintabas. Te recordaré con aquel humor seco y punzante...¡Horroroso! decías. Con aquella biblioteca que cargabas de memoria, con aquella irreverencia y amor por todo lo que hacías... Bien hecho Milo”.
En cuanto a su aporte en otras artes y oficios, destaco el comentario de Miss Costa Rica 1994, Sylvia Ester Muñoz:
“El traje típico que llevé al Miss Mundo, Sudáfrica, en 1994, y al Miss Internacional en Mie, Japón, ese mismo año, me lo recomendó y me lo prestó Milo, primo hermano de mi padre Carlos Muñoz, y primo segundo mío”.
Con la partida de Milo, el domingo 28, a los 86 años, se fue el amigo bueno. Imposible no quererlo, imposible no amarlo y respetarlo. Sus aportes en todas las áreas en las que se movía siempre fueron los mejores. Podés irte en paz, mi querido José María; diste mucho más de lo que la vida, los humanos y tus amigos te pedimos.
De su vida privada no hablaba y de la íntima tampoco, pero si le preguntaban o lo provocaban, sacaba su consabida frase “de loca fantasía”, nunca mejor dicha y nunca mejor usada.
No contaba de sus amores ni de sus temores. Rara vez mencionaba, cuando siendo joven –70 años atrás— y de “muy buen ver”, según su autodescripción, participaba en fiestas clandestinas, de loquísima fantasía, allá por Río Segundo, donde estaba de primero cual “passista” bailando samba de “roda bahiana” con sus plumas, luces, lentejuelas, piernas desnudas y su cara maquillada para fiesta; esa era su vida loca y, aunque el día que murió, muchos desfilaron en las calles por San José en pro de la diversidad, él no se enteró, ya había emprendido su vuelo supremo “…y cuando sienta el corazón cansado, morir sobre un peñón abandonado, con las alas abiertas para el vuelo”.
Vieras que el renombrado cirujano plástico Christian Rivera publicó una foto donde se ve feliz junto a su hija Valeria, quien se casó, en Phuket, Tailandia, con Soven Soni. Valeria lució unos trajes muy elaborados y unas joyas exóticas de piedras preciosas, con diseños de aquella cultura.
A la boda también asistió Gabriel, el otro hijo de Christian. La mamá de Valeria y de Gabriel es Silvia Quirós. Christian publicó en sus redes las fotos y expresó que el matrimonio de su hija le producía gran felicidad.
Valeria Rivera y Soven Soni tienen 25 años. Se conocieron en Inglaterra en la universidad cuando Valeria estudiaba Economía de King's College y Soven, Finanzas. Fueron unos novios muy felices por más de tres años. Soven, de Nueva Delhi, India, es el hijo mayor de la hermosa familia Soni; él es el mayor de tres hijos y tiene dos hermanas menores.
Los contrayentes estuvieron primero tres días en Delhi, en actividades con familiares y con las amigas de colegio y universidad de ambos; luego tuvieron la boda india en Tailandia. Valeria y Soven forman una linda pareja que vive un amor digno de libro, con miradas y manifestaciones mutuas de cariño, amor y respeto únicas. Felicidades a los nuevos esposos y a sus orgullosos padres.

Vieras que mi amiga, la empresaria guatemalteca Claudia Barrios, de Disolumer, distribuidores de Doterra, fue una de las que más disfrutó del concierto de Magneto, realizado el pasado fin de semana.
Claudia se fue con unas amigas, corearon todas las canciones y la pasaron muy bien, pero la mejor parte llegó cuando Claudia pudo saludar y conversar, durante un buen rato, con su compatriota Tono Beltranera, uno de los integrantes históricos de la querida banda. Entonces, mi tocaya y corresponsal Zelmira, Sandí, tomó esta foto de Claudia con Tono. Gracias por el aporte.

Vieras que mi colega y amigo Everardo Herrera ha aprovechado su cobertura del Mundial para saludar a viejos amigos, muchos de los cuales los conoció precisamente en esta competencia deportiva que se realiza cada cuatro años. Esta semana, en Dallas, Estados Unidos, Everardo saludó y conversó con el colega argentino Enrique Macaya Márquez, toda una institución en el periodismo deportivo.
“Hay personas cuya grandeza no solo se mide por su trayectoria, sino por la calidad humana que transmiten”, escribió Everardo sobre Enrique y agregó: “Encontrarlo en un escenario tan imponente como el AT&T Stadium, durante el triunfo 3-1 de Argentina sobre Jordania, fue un momento muy especial. Ver al histórico periodista acompañando, una vez más, a la selección campeona del mundo, en otro capítulo de su extraordinaria carrera, tiene un enorme significado.
"Su historia es impresionante: ha cubierto todos los Campeonatos Mundiales desde 1958, cuando fue testigo del nacimiento de las leyendas de Pelé y Garrincha. Desde entonces ha visto pasar generaciones, títulos, derrotas, héroes y momentos que marcaron para siempre la historia del fútbol. Pero más allá de ese legado extraordinario, siempre me queda la misma impresión: la de un hombre bueno, noble, amable y profundamente humilde.
"Pese a ser un encuentro breve, transmite una sencillez y una calidez que solo tienen las personas verdaderamente grandes. Y puedo decirlo porque me lo he encontrado en mundiales desde mi primero 1986. Mi respeto y admiración para don Enrique Macaya Márquez. Un ejemplo de profesionalismo, perseverancia y, sobre todo, de calidad humana. Porque los años pueden construir una leyenda, pero solo la humildad convierte a una persona en inolvidable”.
“Seguir vivo después de 58 años es un gran motivo para agradecerle a Dios y celebrar. Hoy celebro mi vida, celebro todo lo que me ha pasado, bueno y malo. Agradezco todo lo vivido. Abrazo a toda la gente que me ha acompañado y que hoy también celebra conmigo. Amo la vida y espero seguir celebrando días como hoy”.

Vieras que Jhonny Araya se fue un par de semanas de vacaciones con su esposa, la doctora Sandra León, a visitar Marruecos y Turquía, viaje que aprovechó para participar en encuentros de entidades a las que él sigue vinculado desde que fue alcalde de San José. En Tanger, Marruecos, participó en el Congreso Mundial de la CGLU, organización mundial de las ciudades. Johnny fue invitado en calidad de copresidente honorario y como parte de la comisión de observadores.
En el encuentro participaron más de 500 alcaldes y autoridades locales de ciudades de muchos países del mundo, en ese foro, Johnny integró un grupo que logró la presidencia de la CGLU para el alcalde de Konia, Altay.
“Fue una lucha muy dura, la oponente, era la jefe de Gobierno de la ciudad de México, con el apoyo de la estructura de la organización. Me une una amistad muy especial con Altay y quedó altamente agradecido por mi apoyo durante este proceso”.
Terminado el encuentro de Tánger, volaron —como dice Serrat— “de Algeciras a Estambul”, sobre el Mediterráneo. Ya en Turquía estuvieron en los sitios turísticos e históricos más sobresalientes, especialmente se maravillaron con la belleza paisajística del Bósforo, con su puente iluminado, llamado puente del Bósforo, el que une Europa con Asia en la ciudad de Estambul.

Por cierto, estando en Marruecos, Johnny y Sandra pasaron un momento de mucha angustia cuando, aquí en Costa Rica, a doña Rosa María de los Ángeles Solano Madrigal, de 82 años, madre de Sandra, la pasaron al hospital doctor Rafael Ángel Calderón Guardia, pero como no había camas disponibles, la señora tuvo que esperar más de 30 horas en un pasillo. Aunque aquí había familiares de doña Rosa, normalmente es Sandra la que se ocupa de esos temas; al final, cuando se solucionó el problema, Johnny y Sandra pudieron seguir su camino, pero nunca dejaron de estar pendientes de la señora.

Vieras que la hermosa abogada Karina Porras anda en una pura contentera con motivo de su matrimonio el próximo 25 de julio, Día de la Anexión. Será en una playa junto al mar, donde ella anexe su vida y su corazón formalmente en matrimonio a un canadiense, con quien lleva poco más de un año de noviazgo.
“Fue hace como cuatro meses que nos comprometimos, él me dio un anillo divino. Me guardé la noticia del compromiso porque quería hacerlo un momento muy especial para nosotros. En las redes uno publica algo y la gente tira como malas vibras, entonces lo mantuve mucho tiempo solo en familia. En mi vida mi ilusión no era casarme, ese no era mi sueño; pero creo que con el tiempo y la madurez que dan los años y las experiencias, eso puede cambiar. Anteriormente tuve parejas que querían casarse, pero no eran las correctas”.
Karina viene disfrutando momentos de mucha felicidad y realización personal y profesional en su vida, ya que hace unos meses completó su incorporación al Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica y actualmente ya está ejerciendo su profesión.
Quien más ha celebrado tan trascendental noticia es su amigo del alma, el periodista, productor y presentador Franck Salas. Karina, con 34 años, se ve más bonita que nunca y sigue luciendo un cuerpo realmente espectacular.

Eso es todo, los quiere Tía Zelmira, la que todo lo mira.


