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En Lisboa, Portugal, decidieron eliminar el dinero y las cajas donde se hacía fila para pagar: abrieron el primer supermercado de toda Europa donde solo se necesita un celular inteligente para comprar.

Lo primero que se debe hacer es descargar una aplicación. Al ingresar, solo se debe escanear un código QR y con eso el cliente se puede movilizar por los 150 metros de tienda.

El espacio ha sido estudiado al milímetro, 230 cámaras son los ojos del recorrido, más 400 sensores que se distribuyen en cada estantería para así identificar cada uno de los productos.

“Si yo cojo un producto todas las cámaras van a detectar dónde estoy y que ese producto lo he elegido yo, si cambio de idea no pasa nada, lo puedo dejar incluso en otro sitio que igual las cámaras lo detectan”, explicó el propietario.

Lo más novedoso del sistema es que, una vez que el cliente ha elegido el producto o los productos que desea llevar, simplemente sale de la tienda con sus artículos.

Sin cajas, sin filas, sin efectivo y hasta sin tarjeta: puede salir por la puerta principal y los productos ya han quedado cargados al código cliente del usuario.

Incluso, el sistema permite agregar más usuarios dentro de una misma cuenta.

“Para muchos ha sido una experiencia mágica, aunque para otros la sensación es como si estuvieran robando algo”, dice el empleado.

Si bien en el sitio no hay cajas, si hay trabajadores en la tienda para resolver cualquier duda.

Las imágenes de la compra se guardan por 15 días por si hubiera alguna reclamación, en el caso de bebidas alcohólicas se debe pedir a un empleado que abra el refrigerador, esto para evitar la venta de licores a menores de edad.

Aunque la inversión es grande, los dueños también ahorran en la contratación de empleados y aumentan la seguridad al no tener que manejar efectivo ni trasladarse al banco.