Por Mónica Matarrita 28 de agosto de 2026, 14:45 PM

Miembros de la organización conocida como “Los Tony Boys”, al parecer, mantuvieron contacto con la familia de Claudio Salazar Madrigal mientras el hombre permanecía privado de libertad y, posteriormente, les comunicaron que había sido asesinado.

Salazar Madrigal tenía 41 años y, según la investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía Adjunta de Limón, había formado parte de esta organización criminal que opera en la provincia.

El hombre fue reportado como desaparecido por su familia el pasado 14 de agosto. Las pesquisas permitieron reconstruir parte de su recorrido durante la noche del 13 de agosto. Según la investigación, llegó cerca de las 10:59 p. m. al búnker conocido como “Punto 55”, en Pacuare Viejo, Limón. Ese habría sido el último punto registrado antes de su desaparición.

De acuerdo con las autoridades, en ese lugar Salazar fue privado de libertad y agredido. Posteriormente, los sospechosos lo trasladaron hasta otra propiedad perteneciente a un integrante de la organización, donde presuntamente lo asesinaron, desmembraron y sepultaron en el patio.

Mientras se desarrollaban estos hechos, los captores habrían mantenido comunicación con la familia.

La investigación señala:

“En una primera llamada, indicaron que a la víctima 'se le había caído una vuelta', que estaba secuestrado y amarrado en el búnker 'Punto 55' en Pacuare Viejo, Limón.

"Posteriormente, en otra intervención, los captores se identificaron ante la familia de la víctima. Luego, en una tercera llamada, los sujetos le comunicaron a la familia que ya lo habían 'picado', expresión que comprendieron como que le habían dado muerte.

"Finalmente, enviaron una fotografía vía WhatsApp, configurada para verse una única vez, y colocaron la leyenda alusiva a que al ofendido lo habían picado".

Según las pesquisas, el homicidio habría sido consecuencia de una disputa interna dentro de la organización.

La investigación apunta a que Salazar se dedicaba a la venta de droga en el sector de "Punto 55" y que habría alterado la calidad del crack al triturar pastillas para simular la droga y obtener una mayor cantidad de dosis.

La Fiscalía y el OIJ señalan que esta situación, al parecer, generó un conflicto dentro de la organización y, en apariencia, motivó el homicidio.

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