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Juan Armando Corea López, el oficial de la Policía de Fronteras que fue asesinado a balazos, era un amante de las carreras atléticas y su pasión siempre fue correr.

Así lo describen sus compañeros, quienes aseguran que también era una persona humilde, trabajadora y un excelente policía.

“Una calidad de persona, indescriptible, era un oficial muy humano y excelente en lo que hacía. Le gustaba mucho el trabajo físico y le encantaba correr, por eso asistía a todas las carreras atléticas que podía”, dijo un Guardaparques, quien compartió labores con Corea.

El trágico hecho ocurrió el domingo, en horas de la noche, cuando el oficial se encontraba dentro de un bar compartiendo con amigos.

Juan Armando Corea era oriundo de La Cruz, Guanacaste, tenía 35 años y era padre de un niño de ocho años.

Además, trabajaba como oficial del Ministerio de Seguridad desde hace siete años. Actualmente, se destacaba como Policía de Fronteras en La Cruz.

“Armando como compañero fue como mi hermano, siempre nos motivaba a todos, no importa la misión que fuera siempre me decía ‘Garra vamos despacio con calma para que todo nos salga bien’. Con él viví muchas experiencias que siempre estarán en mi memoria”.

“Él era un compañero muy capacitado en diferentes cursos, es un ‘Comando Jungla’, uno de los cursos más difíciles a nivel internacional y a pesar de eso nunca rajó porque para él todos éramos iguales. Siempre me decía ‘Garra no deje su humildad, eso es lo primero en la vida mi hermano, no lo olvide’. Seguro por eso nos hicimos muy buenos amigos, nos parecíamos mucho, siempre tratando de ayudar a personas civiles y nos sentíamos muy bien cuando alguien sonreía con las cosas que le decíamos”, comentó Dimas Chaves Mora, Policía de Fronteras.

Chaves contó a Teletica.com que hay una anécdota que jamás va a olvidar, junto a su amigo Juan Armando Corea.

“Nunca olvidaré un patrullaje fronterizo que hicimos de una comunidad de nombre La Libertad hasta el Mojón XVIII, ese día disfrutamos mucho ir conociendo personas muy pobres, pero que le sonreían a la vida y él me dijo ‘vea Garra, esas son felices por usted y yo, siempre vamos a trabajar para que ellos estén seguros y cuando volvamos aquí, si podemos, les traemos una ayuda’. Una señora nos invitó a un café y me dijo ‘Garra que café para saber a gloria’”, indicó Chaves. 

Dimas Chaves y Juan Armando Corea corrían y asistían a eventos cada vez que podían, un deporte que les permitió unirse más.

“Él amaba correr y gracias a ese deporte nos unimos más, cada vez que nos veíamos era para hablar de carreras, tenis y hasta de los días que hacíamos un fondo”, concluyó Chaves.

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