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La historia de un repartidor de comida exprés se ha viralizado en las últimas horas luego de que se le quemara su motocicleta y su celular cuando hacía una entrega.

La noticia se comenzó a difundir como la pólvora gracias a Paulo Feoli, uno de los testigos que fue quien logró apagar la motocicleta para que la tragedia no cobrara vidas humanas.

Los hechos ocurrieron a la 1:30 p. m. del domingo en el condominio Monte Sol en Santa Ana.

Teletica.com conversó con Ricardo Fallas Artavia, quien aseguró que no le desea a nadie los minutos de terror que él y su pareja sentimental vivieron.

“Dejé el pedido todo bien, dejé la moto encendida, cuando yo volví a ver la moto estaba envuelta en llamas, le metí las manos para intentarla apagar, pero no logré lo que hice fue llevármela y ponerla como en el centro de la calle y salí corriendo desesperado a pedir ayuda”, relató Fallas.

Fue en ese momento cuando apareció Feoli, un inquilino del condominio que, asegura, apenas se dio cuenta de lo que ocurría no lo pensó dos veces, salió corriendo para ayudar.

“Mientras bajaba las escaleras hacia la calle, con una mano llamé al 9-1-1 y solicité bomberos y con el otro brazo pasé y tomé el extintor del pasillo de salida. Cuando llegué al lugar, la moto ardía en llamas de más de 7 metros que ya estaban tocando las hojas y ramas de los árboles internos del condominio.

Además, la moto estaba muy cerca de un vehículo que podía arder en llamas.  Gracias a que siempre he sido ‘un bombeta’ y he participado en las brigadas de emergencia de empresas en las que he trabajado, apliqué lo aprendido, alejé al muchacho de la escena y por dicha pude apagar el incendio. Los bomberos llegaron relativamente rápido pero ya por dicha el fuego estaba controlado”, relató en sus redes sociales el brigadista.

El post de Paulo Feoli ya tiene más de 1.800 veces de ser compartido.

Dolor y tristeza

A pesar de que nadie resultó herido de gravedad, algo que desconsoló a los inquilinos fue ver la reacción del repartidor y su pareja, al ver como su “machete” de trabajo quedó hecho cenizas en segundos.

“La moto quedó completamente despedazada, todas sus piezas plásticas calcinadas y el resto del motor inservible. Y ya con el fuego controlado pude constatar que el celular del muchacho también se había sido quemado por completo, junto a la moto.

“Unos vecinos y mi persona nos acercamos al muchacho que por dicha no había sufrido lesiones, pero estaba en shock, y desconsolado y en llantos solo atinaba a decir que ‘había perdido todo lo que tenía en la vida’. Esa moto la acabada de sacar con un préstamo y tanto ésta como su celular eran ‘su machete para comer’.

“Sin su moto y su celular no podría completar su trabajito del día y él contaba con eso para pasar a comprar la comida de la semana, pagar la luz y el agua. Su novia con quien ella vive y quien lo acompaña siempre a hacer UBER, lo estaba esperando afuera del condominio, y cuando escucho la noticia entró y se fundieron en un abrazo que literalmente me sacó los mocos y las lágrimas.

Tras la tormenta llega la calma

La historia de Ricardo Fallas y su novia Jess Díaz muestra que después una tragedia como estas se puede encontrar la calma y la ayuda de desconocidos.

Como se aprecia en las fotografías adjuntas, la pareja se abrazaba desconsolada en llanto, su sinceridad y su dolor conmovió a los vecinos del condominio Monte Sol, quienes corrieron a organizarse para ayudar.

“Estaban literalmente EN LA CALLE.  De inmediato organicé una recolecta entre los vecinos del condominio y en cuestión de 4 horas y gracias a la generosidad de muchos logramos recaudar los 250 mil colones que le había costado la moto, y otro vecino muy amablemente le regaló un celular en perfecto estado. 

“Gracias a la generosidad de algunos vecinos, esos muchachos (Ricardo y Jessica) pudieron pasar a comprar comida ayer y esta semana se podrán comprar una moto para volver a su trabajito en Uber para hacerse la vida honradamente”, concluyó el Feoli.

Ricardo asegura que no tiene palabras del gran apoyo que él y su novia han recibido, en especial porque tiene una hija que en dos días cumple seis años.

“No tengo palabras para agradecer la ayuda y muestras de cariño que he recibido, Me quitaron todo en un día y me lo devolvieron en bendiciones” concluyó el vecino de Santa Ana.

"Estamos inmensamente agradecidos con Dios y con todas personas q nos han ayudado no tenemos palabras para tanto apoyo q hemos recibido, cada granito q nos han aportado a sido demasiado para nosotros, Dios nos mandó ángeles cuando perdimos todo", agregó Jess Díaz, su pareja.

Ahora el joven está esperando terminar de recolectar la ayuda que le brindan para poder comprarse una motocicleta más segura y así seguir repartiendo alimentos para ganarse el sustento diario.

Si usted desea ayudar a Ricardo Fallas lo puede hacer al número: 6334-4033.

Cuenta BAC: 944556372 o IBAN CR74010200009445563728, a nombre de Ricardo Fallas Artavia.

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