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Una enfermera llamada Lidieth, de 52 años y quien es vecina de Cañas, Guanacaste, vivió momentos de angustia cuando se topó el enfrentamiento entre policías y manifestantes, con piedras y gases lacrimógenos, cerca de su casa y la de sus papás adultos mayores.

Lidieth conversó con Teletica.com sobre lo ocurrido y aseguró que "tanto alboroto" no es propio del país ni del pueblo guanacasteco.

“Fue una experiencia demasiado horrible y uno piensa que esto solo pasa en las películas o en Nicaragua, Venezuela y no parecía Costa Rica ni mucho menos mi barrio”, dijo.

La enfermera, quien labora en el área de Emergencias de la Clínica de Tilarán, contó que cuando salió de trabajar sus compañeros le decían que Cañas estaba feo; pero ella sentía la necesidad de llegar a su hogar donde estaba su hija, esposo y también saber de sus padres y hermana que viven a la par.

"Yo vivo a 50 metros del puente peatonal y desde antes de salir de mi trabajo estoy preocupada por los antimotines que están cerca de mi casa. Veo fotos de los altercados en Facebook y mi hija de 15 años me decía que no fuera, pero yo trataba de llamar y se me cortaba, al igual con mi esposo, hasta que en un momento tengo señal, me entran fotos de mi esposo y logro leer ‘negra nos llevó puta’”, indicó Lidieth.

La mujer fue grabada por varios vecinos cuando intentaba cruzar con su carro, entre lágrimas, la zona de disturbios para poder llegar.

“Iba en el carro abriendo paso porque no había, a 500 metros de mi casa veo mucha gente, es ahí donde me graban el video y cuando veo antimotines; lo único que hacía era llorar. Cuando fui por mi esposo no pude pasar porque no aguantaba los gases y la policía donde nos veía nos atacaba más, por eso yo caminé sola con las manos arriba y les gritaba que mi esposo estaba encerrado, un muchacho me agarró y también iba con los brazos arriba para que me dejaran sacar a mi esposo, pero cuando me faltaban 50 metros los vecinos me gritaron que mi esposo ya estaba saliendo”, contó.

Además, dijo que por suerte los vecinos lograron sacar a sus papás, quienes son dos adultos mayores de 84 años de edad.

Su padre es hipertenso, sufre de obesidad, es diabético y tiene problemas en las rodillas, mientras que su mamá es ciega y tiene demencia senil.

“Mis papás estaban durmiendo y no tenían nada que ver en el asunto. Hoy (viernes) tuve que sacar el día libre para poder limpiar todo porque todavía se siente lo picante del humo y para sorpresa nuestra encontramos debajo de la cama de mis papás un gas lacrimógeno”, agregó Lidieth.

Para este viernes los papás ya se recuperan poco a poco, sin embargo presentan tos, les arden los ojos y tienen un poco de hinchazón producto de los gases.