Por Yirén Altamirano 8 de abril de 2026, 9:57 AM

La Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) opera un oleoducto de más de 400 kilómetros que conecta Limón con Puntarenas y permite el transporte de combustibles a lo largo del país. No obstante, en distintos puntos de este recorrido, organizaciones criminales realizan tomas ilegales que generan importantes ganancias económicas.

En los últimos ocho años, el Estado ha registrado pérdidas que superan los ₡14 mil millones como consecuencia de esta actividad ilícita.

Telenoticias obtuvo el testimonio de un hombre que fue condenado a casi diez años de prisión por participar en el robo de hidrocarburos. Según relató, su participación comenzó en 2017, cuando llegó a ganar un millón de colones únicamente por transportar combustible robado.

El sujeto explicó el método que utilizaban para sustraer el hidrocarburo.

“Yo hacía una broca de un cuarto. Aproximadamente, esa broca me producía para cargar una tanqueta o mil litros de combustible, para que sea más claro, entre ocho y diez minutos, dependiendo de la presión. Aproximadamente, cuarenta y seis mil litros en una noche con una broca de un cuarto”, contó.

De acuerdo con su relato, en ese momento el diésel se comercializaba en el mercado negro en alrededor de ₡400 por litro, mientras que la gasolina alcanzaba los ₡500 por litro. Estas condiciones permitían obtener ganancias elevadas en muy poco tiempo. 

“Solo una noche de trabajo eran dieciocho millones mínimo. Yo trabajaba tres o cuatro veces por semana para poder descansar un poco”, señaló.

Con el paso de los años, las organizaciones han evolucionado sus métodos. En los talleres de RECOPE se acumulan evidencias de estos cambios, como abrazaderas fabricadas incluso con materiales débiles, como lata, utilizadas para perforar los ductos.


“Estas abrazaderas lo que hacen es precisamente abrazar el tubo y, con un mecanismo, se perfora. Se instala la manguera que tiene una llave para poder sustraer el combustible”, explicó César Alpízar, jefe de Protección de Bienes de RECOPE.

Además, las autoridades han detectado casos de corrupción interna que facilitan estos delitos. Un ejemplo de ello es el caso conocido como “Petro Coca”, investigado por RECOPE, el OIJ y el Ministerio Público.

“Lamentablemente hemos detectado corrupción en nuestra empresa, al punto que se ha emitido una política para luchar contra ese tipo de conductas y concientizar a los funcionarios que no deben caer en estas actividades. Sí se ha detectado que algunos forman parte de organizaciones criminales y han estado en prisión preventiva”, enfatizó Alpízar.

La filtración de información ha sido otro elemento clave para el funcionamiento de estas redes, que logran evadir controles policiales mediante vigilancia estratégica.

“Tenía aproximadamente entre seis y nueve personas. ¿Por qué tantas? Es sencillo: yo ponía a dos personas a vigilar la carretera por la policía. Uno se ubicaba en un punto estratégico de altura y monitoreaba los alrededores; otro en otro punto estratégico, y otro que me ayudaba a llenar”, detalló el hombre bajo identidad protegida.

Finalmente, el destino del combustible robado varía. Parte se vende al menudeo, mientras que otra, según confirmó Karla Montero, presidenta de RECOPE, incluso ha llegado a comercializarse en estaciones de servicio.

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