¿Cómo llegó "Diablo" a ser el hombre más buscado de Costa Rica?
Nacido el 19 de septiembre de 1984 en Santa Rosa de Ticabán, Pococí, en Limón, Alejandro Arias Monge inició su vida laboral como operador en compañías bananeras de la zona.
Después de años de permanecer prófugo y de convertirse en uno de los principales objetivos de las autoridades judiciales, Alejandro Arias Monge, conocido con el alias de "Diablo", fue finalmente capturado este viernes 24 de julio en una extensa finca ubicada en San Bernardino de Horquetas de Sarapiquí, tras un operativo que culminó con más de una hora de intercambio de disparos.
Arias Monge era considerado el narcotraficante más buscado de Costa Rica y figuraba como uno de los principales líderes del crimen organizado en el país.
Nacido el 19 de septiembre de 1984 en Santa Rosa de Ticabán, Pococí, en Limón, "Diablo" inició su vida laboral como operador en compañías bananeras de la zona. Sin embargo, de acuerdo con las investigaciones judiciales, desde el 2010 comenzó a ser vinculado con delitos como asaltos, robos a viviendas, robo de agroquímicos en fincas piñeras y bananeras, así como asaltos a camiones.
Las investigaciones se intensificaron en 2015, cuando fue señalado como sospechoso del homicidio de Ademar Jiménez Gómez, alias "Pipi", quien fue ejecutado y posteriormente quemado en un bananal. Las autoridades también le atribuyen otro homicidio ocurrido en Batán de Limón. En 2016 fue detenido y permaneció un año en prisión preventiva por estos hechos.
Tras recuperar su libertad, las autoridades indican que inició una violenta disputa con la organización liderada por Michael Alfredo Moreno Borbón, alias "Pechuga", quien anteriormente había sido su aliado. La ruptura entre ambos grupos desató una ola de homicidios en Cariari y Guápiles por el control de territorios utilizados para el narcotráfico.
En 2018 volvió a ser investigado por múltiples robos de ganado y, desde 2019, permanecía en condición de prófugo. Durante ese tiempo, el OIJ ejecutó numerosos operativos en Guápiles y otras zonas del Caribe sin lograr su captura.
En agosto de 2020, según las investigaciones, “Diablo” y miembros de su organización criminal enviaron audios ofreciendo 2.5 millones de colones por la muerte de oficiales de la Fuerza Pública. Además, aparentemente, por cada investigador del OIJ asesinado pagaría más de 5 millones de colones.
El OIJ sostiene que su organización logró expandirse hacia distintas regiones del país, incluyendo la Zona Norte, San Ramón, Turrialba y Guanacaste. Incluso, el temor que generaba dentro del mundo criminal provocó que otros delincuentes utilizaran su nombre para extorsionar comerciantes en provincias como Limón y Heredia.
Las autoridades realizaron múltiples intentos para detenerlo. Uno de los más cercanos ocurrió en enero de 2023, cuando más de 50 agentes judiciales estuvieron a pocos metros de capturarlo durante una actividad familiar en Cariari de Pococí; sin embargo, logró escapar. Solo durante el 2024, el OIJ desarrolló al menos diez operativos adicionales sin éxito.
De acuerdo con la Policía Judicial, dos factores fueron determinantes para que lograra evadir a las autoridades durante tantos años: la presunta colaboración de funcionarios corruptos y el uso estratégico de la frontera norte para desplazarse entre Costa Rica y Nicaragua.
Contra Arias Monge permanecen abiertas múltiples causas judiciales por delitos como homicidio calificado, narcotráfico, robo agravado, amenazas contra funcionarios públicos, acopio de armas, desobediencia, usurpación y otros delitos graves.
El 30 de abril de 2025, la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) anunció una recompensa de $500 mil dólares por información que permitiera su captura, incorporándolo dentro de sus esfuerzos internacionales para combatir el crimen organizado transnacional.
Ese largo historial llegó a su fin este viernes, cuando un amplio operativo judicial logró ubicarlo en una finca de San Bernardino de Horquetas de Sarapiquí. Tras un prolongado enfrentamiento armado, las autoridades consiguieron detener con vida al hombre que, durante años, logró burlar a los cuerpos policiales y se convirtió en uno de los símbolos del crimen organizado en Costa Rica.

