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Con la llegada de diciembre la Fuerza Pública aumenta los controles contra el ingreso ilegal de pólvora al país, la meta de este diciembre es que ningún niño se queme con pólvora.​

Cada año la lucha contra el ingreso de pólvora ilegal se da en las fronteras de nuestro país.

Sólo en 2017 la Fuerza Pública decomisó más de un millón de unidades de pólvora ilegal.

Las más comunes y conocidas son los cuartos de dinamita, las bombetas y las espantasuegras.

Pero, además, pólvora de lucería sin permisos del Ministerio de Salud.

Según las autoridades la pólvora que llega ilegalmente al país proviene de dos orígenes distintos.

La que ingresa por la frontera norte vía acuática, utilizando los afluentes del río Medio Queso, San Juan y San Carlos.

Y la que ingresa vía terrestre en vehículos particulares y autobuses.

Esta pólvora es fabricada de forma artesanal en Nicaragua y es sumamente inestable.

Además, ingresa otro tipo de pólvora vía Panamá que usualmente es fabricada en China y es introducida al país mediante el contrabando sin permisos de Salud.

Esta pólvora es introducida en comercios con permisos legales de venta y se vende de forma clandestina incluso en el centro de San José.

El resultado final de esta operación es la venta ilegal de productos pirotécnicos que terminan en las manos de menores de edad.

Este es un problema que recrudece año con año.

El video adjunto corresponde a una campaña del Ministerio de Seguridad Pública en el año 2010. Ese año 4 niños se quemaron con pólvora.

8 años después el mensaje sigue vigente.

A pesar de los diferentes llamados a la población los casos siguen presentándose.

El mensaje de las autoridades es que no existe pólvora inofensiva.

Un reportaje de Telenoticias de diciembre del año anterior, dejó en evidencia que una luz de bengala, considerada inofensiva puede alcanzar temperaturas entre los 500 y 1200 grados Celsius.

En nuestra próxima entrega:

En el año 2001, cuatro niños murieron por una explosión de pólvora en una fiesta navideña.

Y le mostraremos las cifras y perfil de los niños que han sido víctimas de la pólvora en nuestro país.