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Los antisociales llegaron a la Chicharronera y Carnicería San Pablo, ubicada en El Coyol de Alajuela.

Uno de ellos no ingreso al local y el otro, usando mascarilla, se hizo pasar por un cliente más.

Hizo el pedido y después de su jacket sacó un arma de fuego.

Inmediatamente intimidó a los dependientes y les exigió todo el dinero.

Los encargados en ese momento le indicaron que el dueño hacía pocos minutos se había llevado el efectivo y que no quedaba nada.

El antisocial en apariencia se disgustó y se fue con 2 kilos de carne.

Al final eso fue lo único que se robó.

Sin embargo, casos como este no son nuevos.

Incluso esta misma semana dimos a conocer dos situaciones similares.

Tal y como se logra apreciar, los sospechosos llegaron hasta este minisúper ubicado en Guadalupe y mediante intimidación con arma de fuego, sustrajeron el dinero en efectivo que había en la caja registradora, así como las pertenencias del colaborador.

Los sospechosos utilizaban mascarillas y guantes, aprovechándose en alguna medida del uso de estos implementos de protección usados en épocas de pandemia.

Otro caso se dio en el barrio San José Curridabat.

Los delincuentes ingresaron armados al minisúper y sustrajeron dinero en efectivo, licor, cigarrillos e incluso retuvieron a un menor de 4 años, hijo de los propietarios.

De acuerdo a las autoridades, en nuestro país se dan entre 3 y hasta 10 asaltos a panaderías, supermercados, pulperías y mini súper por semana, este dato fue suministrado antes de la pandemia.

Actualmente los casos se dan con mayor frecuencia ya que muchos delincuentes usan caretas y mascarillas para ocultar su rostro y así cometer el delito.

Históricamente estos pequeños comercios son puntos muy atractivos para los ladrones.