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La falta de hidrantes es uno de los obstáculos frecuentes que enfrenta el Cuerpo de Bomberos cuando atiende emergencias.

Solo el año pasado, este cuerpo de rescate respondió 300 solicitudes de hidrantes. Estos análisis toman en cuenta la cantidad de edificios en la zona, los accesos a esta y otros elementos que requieren protección. Sin embargo, no son ellos los encargados de su instalación.

¿A quién le corresponde?, ¿quién vela por su correcto funcionamiento y mantenimiento? 

Desde el año 2008 existe en el país la Ley de Hidrantes (Nº 8641), que lo señala como un servicio público. A partir de esa fecha, se empezó a dar un desarrollo fuerte y sustancial en Costa Rica: el país pasó de tener 5.000 a casi 15.000 hidrantes.

Rolando Leiva, encargado del Programa de Control Preventivo del Cuerpo de Bomberos, aclaró que el desarrollo de la red de hidrantes, su instalación, operación y mantenimiento son responsabilidad de los operadores de los sistemas de distribución del servicio de agua potable, públicos o privados, según el área concesionada.

“El dueño de los hidrantes es el operador del acueducto. En el país, Acueductos y Alcantarillados (AyA) tiene la mayor cantidad de estos y ha hecho un trabajo muy bueno en cuanto a información y mantenimiento. El otro operador es la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH), quienes también trabajan bien, pero luego se complica un poco porque unas 17 municipalidades operan los acueductos de sus cantones y algunas no hacen nada en el tema”, dijo Leiva.

El caso que le preocupa más a Bomberos es con las Asadas, ya que unas 1.500 operan hidrantes. Debido a que son asociaciones muy pequeñas, están obligadas a cobrar una tarifa baja y eso les complica su operación y mantenimiento.

“El hidrante no necesariamente tiene que ser de agua potable, lo que se necesita es que el líquido no tenga partículas sólidas para no dañarlo y, al ser un servicio público, Bomberos únicamente es un facilitador para llevar agua de ese hidrante hasta la emergencia. Los desarrolladores de residenciales y operadores deben de consultar al Cuerpo de Bomberos por ubicaciones y lugares aptos dónde colocarlos para su buen funcionamiento”, comentó Leiva.

El tema del caudal es importante: si el hidrante está bien, pero el suministro de agua no es el adecuado, van a existir problemas y esto lleva a que las intervenciones de Bomberos sean más lentas.

“En el Gran Área Metropolitana (GAM) el 85% de hidrantes no tiene la cantidad de agua que Bomberos considere apta. Cuando se hace el ataque de un incendio, el jefe debe de variar la estrategia, lo que dificulta la atención de la emergencia. Ante esta situación hemos invertido en unidades con más capacidad de almacenar agua y esta ha sido una solución paliativa”, comenta Rolando Leiva.

Para que un hidrante sea apto, en cuanto a su caudal, lo mínimo que debe de tener de salida de agua son 32 litros por segundo.

Según el encargado del Programa de Control Preventivo de Bomberos, muchas veces el caudal del hidrante tiene problemas porque los proyectos de vivienda hacen lo justo y, en ocasiones, no piensan en las emergencias. Por eso, se les pide como solución tener tanques de agua, sistemas de bombeo y demás accesorios para que sean más aptos ante un eventual incendio.

“En una zona urbana, lo ideal es que haya un hidrante cada 180 metros (de cuadra por medio) para que el punto de conexión en una emergencia sea el adecuado. Hay una responsabilidad del sector privado de colocar su hidrante y cada estructura de 2.000 m2 o más debe tener uno. En las zonas rurales, se realiza una inspección para su colocación, ya que son zonas menos densas de estructuras y población”, agregó Leiva.

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