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Muchos jóvenes del Caribe aspiran a llegar a jugar a la Primera División, pero para lograrlo tienen que pasar una gran cantidad de obstáculos como le pasó al joven Reimond Salas.

Reimond Salas es una de las jóvenes figuras del Santos de Guápiles que se consolida en la Primera, y en el caso del delantero, ese romance que tiene con el gol le permite demostrar que está para grandes cosas.

“Siempre es importante hacer goles, Dios me dio un don de hacer goles y hay que aprovecharlo al máximo”, menciona el jugador.

Reimond creció en Cariari de Guápiles y llegó al Santos superando difíciles problemas económicos  

“Siempre me costó. Mis papás siempre me ayudaron, a veces el dinero no estaba, pero había que conseguirlo porque en mi casa se respira fútbol. Uno sabe que lo que cuesta sabe mejor y creo que así ha sido”, añadió.

Pero no es el único, jóvenes como  Edder Solórzano, Wílmer Azofeifa, Denilson Mora y Jesús Blanco, todos mejores de 22 años son parte de una generación que tiene su oportunidad en el equipo caribeño.

“Aquí este equipo se ha caracterizado por dar oportunidad a los jóvenes, es bueno para seguir avanzando y que sean el futuro del equipo”, añade.

Reimond ahora disfruta de la oportunidad de seguir demostrando su calidad con el Santos, pero no olvida lo que le costó para llegar. Por eso le dedica siempre sus triunfos a la familia. 

“Siempre, ellos están presentes, ahora estoy casado y a mi bebé de cuatro meses, los triunfos son para ellos”.  

Salas fue el verdugo del Cartaginés en el último juego en que se enfrentaron al anotarle en dos ocasiones cuando los dejaron fuera de la cuadrangular del Invierno 2016.