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Tomar antibióticos cuando son innecesarios puede generar la temida “resistencia bacteriana”, una forma de llamar al fenómeno de que las bacterias, “aprenden” a defenderse de los antibióticos y pueden convertirse en un serio problema de salud, según explican las autoridades de Salud.

Uno de esos errores comunes es tomar antibióticos guardados de otras infecciones o de huacas de terceras personas cada vez que le duele la garganta, pues solo el médico puede determinar cuándo la infección debe tratarse con ese medicamento y cuándo otro, aunque los síntomas a usted le parezcan los mismos.

Probablemente tiene dolor de garganta provocado por un virus. La mayoría de los dolores de garganta, excepto la infección de garganta por estreptococos, no necesitan antibióticos, aunque desde su punto de vista, el dolor es el mismo.

Hay muchas otras situaciones parecidas a esa, donde los antibióticos se toman de manera indiscriminada sin necesitarlos, convirtiéndose así en un peligro tan frecuente que es considerado un peligro de salud pública.

El tema se ha convertido en un asunto de preocupación mundial porque una resistencia extendida convertiría los procedimientos comunes y seguros como las cirugías en situaciones de alto riesgo.

Se trata de un asunto vigente y alarmante según la Organización Mundial de la Salud. La resistencia de las bacterias a los antibióticos cobra al menos 700.000 vidas al año en todo el mundo y, según las estimaciones, podría aumentar a 10 millones de personas en el año 2050.

De concretarse ese impacto proyectado implicaría que una persona morirá cada tres segundos por esta causa, esto si no se toman medidas preventivas en el ámbito de la salud y en la cría de animales para el consumo humano, pues las autoridades sanitarias también han detectado abuso de medicamentos en ese sector.

Activar la educación

En la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aseguran que impulsarán la educación de pacientes sobre el uso correcto de los antibióticos para enfrentar el uso de antibióticos como si fueran caramelos; sin ninguna reflexión sobre el daño que puede hacernos si no están debidamente recetados.

Dentro de la salud humana el mensaje a divulgar es simple y firme: se pide a las personas que tomen antibióticos únicamente cuando el médico las recete, cumpla al pie de la letra las indicaciones y termine el tratamiento por completo, aunque se sienta bien antes de haber terminado el periodo indicado.

Cumplir las indicaciones es importante porque los antibióticos son de mucho cuidado: son recetados con días exactos y en las dosis justas para garantizar la erradicación de la bacteria y alcanzar la mejoría clínica, por lo tanto, si las personas se apartan del esquema, los toman sin control o los dejan incompletos, pueden causar daño y resistencia al tratamiento.

Por lo tanto es considerado error grave tomarlos por decisión propia o por recomendación de un familiar o vecino, creyendo que lo que hizo bien a otra persona con síntomas parecidos va a funcionarle con la misma eficacia, afirma el doctor Jorge Chaverri Murillo, infectólogo del Hospital Calderón.

Más bien puede ocurrir lo contrario, afirma el médico. La persona puede mantener la molestia por lo cual se lo tomó y, por el contrario, puede ir creando el proceso de hacer las bacterias se acostumbren al antibiótico y después, cuando en verdad los necesite, ya no sea posible su uso.

Plan en acción

El Decreto Ejecutivo Nº 41385-S llamado “Plan de Acción Nacional de lucha contra la Resistencia a los Antimicrobianos Costa Rica 2018-2025” establece la aplicación de estrategias para mejorar la comprensión de la resistencia antimicrobiana por medio de la comunicación, educación y formación efectivas.

Una de las estrategias para abordar y prevenir el problema de la resistencia antibiótica son los Programas de Optimización de Antimicrobianos (PROA), los cuales son un conjunto de acciones enfocadas a mejorar los resultados de los pacientes, reducir la resistencia a los antimicrobianos, las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y lograr ahorros en los gastos de salud entre otros aspectos.

Los equipos PROA están conformados por profesionales en medicina, enfermería, microbiología clínica, epidemiología y farmacia, entre otros.

Dentro de esta estrategia la CCSS publicó este 12 julio el “Lineamiento de actividades a desarrollar por parte del farmacéutico en los Programas de Optimización de Antimicrobianos (PROA) en los medios oficiales internos con el fin de establecer las actividades que debe realizar el profesional farmacéutico como parte del equipo PROA de la Caja.

Fortalecer la educación de riesgos en los pacientes

La educación consiste en aprender información a partir de preguntas simples que revelen el nivel de percepción del resigo y la importancia de la información correcta para hacer la gestión correcta.

Por ejemplo se puede partir de preguntas simples como las siguientes: ¿Cuántos medicamentos tenemos de sobra en casa? ¿Revisamos el tiempo de caducidad? ¿Sabemos para qué sirve y cuántas dosis?

Esta experiencia es parte del movimiento para informar a los pacientes con mayor énfasis la prevención de las infecciones con los cuidados básicos de lavado de manos y el protocolo del estornudo, entre otros aspectos fundamentales de cuidado personal que se han enfatizado en pandemia.

Además la educación señalará los puntos de riesgo, los cuales consisten en explicar los errores comunes en el manejo de los antibióticos para fortalecer el buen uso y señalar conductas de riesgo como compartir los medicamentos con terceros.

Desde el punto de vista del paciente el primer paso para darse cuenta del uso descuidado del medicamento es tener antibióticos en la casa sin estar enfermo. Eso no debería ocurrir. Es signo de un medicamento mal tomado. Seguramente la persona suspendió el tratamiento antes de lo indicado o decidió tomarlo sin diagnóstico médico.

En ese contexto se explicará que sentirse mejor no siempre significa que la infección ha desaparecido por completo, por lo que es necesario cumplir los consejos del médico o del odontólogo y seguir el control correspondiente.

Capacitar para mejorar las prescripciones

La Caja también trabaja en la educación de los médicos y odontólogos recordándoles las indicaciones y los esquemas de uso de las terapias, así como la importancia del diagnóstico preciso a la hora de seleccionar un medicamento.

Los médicos deben recetar antibióticos solo cuando sean necesarios, de conformidad con las directrices en vigor e informar a los pacientes sobre cómo tomarlos correctamente, los efectos adversos esperables con el uso de la terapia y los peligros de su uso indebido.

La actualización médica es importante porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica directrices sobre el tratamiento de diversas infecciones y recomienda dosis y duraciones de ciclos de antibióticos sobre la base de los mejores datos clínicos disponibles para cada caso de infección.

El problema de la resistencia de antibióticos está bajo alerta mundial

Esta tarea de educación institucional está alineada con la campaña internacional de la OMS en la cual se ha advertido a los países las repercusiones grabes si el mal uso continúa y por eso se ha llamado al esfuerzo internacional para evitar un problema mayor.

Según la OMS el abuso y el uso indebido de antibióticos en humanos es una amenaza real para la salud pública en el futuro, puesto que la resistencia podría hacer que muchas infecciones comunes y lesiones menores vuelvan a ser potencialmente mortales.

En ese escenario de riesgo los antibióticos serán ineficaces para prevenir y tratar enfermedades comunes.

Para comprender ese problema en términos de los servicios de salud, se puede decir si no disponemos de antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas.

Esas zonas hospitalarias son los espacios más propensos a los brotes de infecciones por bacterias difíciles de tratar.

Según la OMS la resistencia a los antibióticos hace que se incrementen los costos médicos, que se prolonguen las estancias hospitalarias y que aumente la mortalidad.

Cuando ya no se pueden tratar las infecciones con los antibióticos de primera línea es necesario emplear terapias de segunda línea que suelen ser mucho más caros y esto también acarrea mayores complicaciones al paciente.

La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en el medio hospitalario, incrementa los costos de la atención sanitaria y aumenta la carga económica y psicológica para las familias y la sociedad y lo más importante reduce la calidad de vida del paciente.

Un nuevo informe insta a actuar con urgencia para prevenir una crisis causada por la resistencia a los antimicrobianos (who.int)

La Caja ya ha detectado una tendencia en el crecimiento de la demanda (3.4%) y de la inversión (4.9%) de estos medicamentos en los últimos tres años.  El reporte del 2020 representó un costo para el sistema de salud ?4 126 914 506.

Los antibióticos más consumidos en los últimos dos años son los siguientes:

Experto costarricense: podríamos perder lo que hemos avanzado.

Para explicar el problema en sentido histórico el doctor Álvaro Avilés Montoya afirma que parece que la gente parece olvidó la historia de cuándo no teníamos antibióticos, lo valiosos que son, y ahora cometen errores que poco a poco van “matando la gallinita de los huevos de oro” de la salud.

El médico infectólogo del hospital México recuerda que las sociedades progresaron en el siglo XX porque los antibióticos y las vacunas lograron que la gente viviera más y que, perder esa ventaja de protección, significaría un retroceso de 200 años en salud pública.

Para el médico ese escenario sería muy lamentable pues “más gente moriría, no habría tanta seguridad para viajar y todo costaría más caro como consecuencia del mal uso de antibióticos. Hasta podría haber problemas de alimentación mundial”.

Esto sería así porque las bacterias resistentes sin medicamentos que puedan combatirlas serían las que determinarían cuál sería la conducta de las personas y establecerían nuevos riesgos para actividades que hoy son comunes y seguras.

Actualmente la resistencia ya es “un problema enorme” para el infectólogo, porque los pacientes se pueden contagiar de bacterias resistentes y luego llevárselas a sus comunidades, dispersando un problema gravísimo”.

El médico también señala un efecto psicológico pocas veces explorado, pero que él nota en los pacientes con gran preocupación: “Las bacterias resistentes obligan a aislar a los pacientes por el temor a que haya contagios y, para los pacientes aislados, es muy triste y doloroso tener que estar encerrados tras de enfermos, como si hubieran cometido crímenes gravísimos.”

Además, el médico también señala que el desarrollo mundial de antibióticos adecuados nuevos o efectivos es bajo, por lo que en algunos casos “hay que hacer milagros con los pocos que existen”, expresión que revela la lucha por la vida frente al problema de la resistencia y que ese obstáculo también implica un estado de preocupación para los equipos de salud.

La principal causa de la resistencia puede estar en la crianza de animales para consumo humano

Como bien señala la OMS el tema de la resistencia de los antibióticos va más allá del ámbito de la salud. Las pruebas científicas demuestran que el uso excesivo de estos medicamentos en los animales puede contribuir a la aparición de resistencia a estos fármacos en los humanos.

Según José Graziano da Silva director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve el uso responsable en todos los sectores de los antibióticos porque «son fundamentales para salvaguardar la producción, la inocuidad y el comercio de alimentos, así como la salud humana y animal».

Organizaciones no gubernamentales internacionales estiman que en las granjas industriales crían 70 mil millones de animales cada año con el uso de potentes antibióticos para acelerar su crecimiento y mantenerlos con vida.

Estimaciones de OMS consideran que en algunos países aproximadamente el 80% del consumo total de antibióticos de importancia médica se da en el sector animal, principalmente para estimular el crecimiento en animales sanos.

Las autoridades sanitarias mundiales han señalado que uso continuo de colistina en animales destinados al consumo humano ha favorecido la resistencia en bacterias de Escherichia coli y Salmonella en carne de cerdo y aves de corral.

En respuesta al uso fuera de regla en el ambiente veterinario la OMS elaboró directrices para contribuir a preservar la eficacia de los antibióticos de importancia para la medicina humana mediante la reducción de su uso innecesario en los animales.

Estas recomendaciones abordan el uso de los antibióticos en los animales con diferentes fines, como la estimulación del crecimiento, la profilaxis en ausencia de enfermedad o el tratamiento y el control de enfermedades ya diagnosticadas.

La OMS recomienda que las industrias agropecuarias, piscicultora y alimentaria dejen de utilizar sistemáticamente antibióticos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades en animales sanos.