Por Yahaira Piña 20 de septiembre de 2026, 9:25 AM

Los retos de internet o los desafíos entre amigos representan una amenaza real para la salud y la vida de los adolescentes. Detrás de esta búsqueda constante de peligro existe una explicación del desarrollo cerebral y emocional de los menores.

La adolescencia es una etapa determinante en el ciclo vital. Desde el punto de vista biológico, el cerebro alcanza su madurez completa alrededor de los 25 años, lo que coloca a los menores de edad en una desventaja considerable al tomar decisiones frente al peligro (ver video adjunto).

De acuerdo con Dagoberto Solano, psicólogo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en esta etapa se prioriza la recompensa inmediata por encima del riesgo. Aunque el adolescente reconozca la peligrosidad de la acción, la valoración social y el reconocimiento del grupo pesan más al momento de actuar.

La búsqueda de validación y el entorno familiar

El entorno en el hogar cumple una función decisiva durante este periodo. Cuando los jóvenes no encuentran la atención necesaria en casa, es común que busquen validación externa a través de conductas de alto riesgo.

La falta de contención emocional lleva a repetir patrones donde el peligro se convierte en el mecanismo para destacar socialmente.

Ante esta realidad, el acompañamiento familiar constante es fundamental. Con base en las recomendaciones de Unicef, el abordaje debe priorizar las siguientes acciones:

  • Estar presentes con paciencia: mantener una escucha activa y empática frente a las necesidades del joven.
  • Promover el diálogo abierto: facilitar espacios de comunicación donde se puedan conversar los riesgos del entorno sin juzgar.
  • Establecer límites claros: acompañar las primeras experiencias del joven en la vida adulta, ajustando reglas y normas cuando sea necesario.
  • Buscar ayuda profesional oportuna: recurrir a especialistas en salud mental en caso de detectar conductas recurrentes de riesgo o falta de gestión emocional.

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