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La mayoría de los pacientes COVID-19 ingresados en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) son obesos. Así lo confirmó el médico internista de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Marco Vinicio Boza.​

Según el doctor, de 13 pacientes internados en la UCI del Hospital Calderón Guardia, 12 tienen como factor de riesgo la obesidad. 

Además, la institución confirmó la hospitalización de 467 personas que tienen la obesidad entre sus comorbilidades.

Esta condición se asocia, generalmente, con un mal pronóstico, pero el doctor fue enfático en que no significa una sentencia de muerte. Lo que sí es cierto es que tiene alta incidencia en un desarrollo complicado del COVID-19. ¿Por qué?

“Las personas obesas tienen mucho peso sobre el tórax y en el abdomen. Para estas personas el simple hecho de respirar es difícil, porque la grasa impide que los diafragmas se muevan, además que tienen apnea del sueño (enfermedad respiratoria crónica) y tienen bajos niveles de oxigenación y altos niveles de CO2, por lo que un obeso ya tiene problemas respiratorios”, explicó el doctor Boza.

“La obesidad tiene que verse como una enfermedad”

Teletica.com también consultó al doctor Farhad Rezvani, especialista en gastroenterología en Salud 360, sobre este factor de riesgo.

“La obesidad no es solamente un problema estético, como muchas veces se intenta dimensionar, sino que es este exceso de grasa que se empieza a acumular en el organismo producto de que estamos aportando demasiadas calorías a la dieta y no las estamos gastando. Entonces el cuerpo empieza a acumular grasa y cuando se vuelve desproporcional, la grasa empieza a jugar un rol negativo en nuestro organismo”, indicó el profesional.

¿Qué pasa en el organismo?

Van a existir múltiples problemas, ya que la obesidad afecta como una enfermedad inflamatoria en todo el cuerpo. Principalmente, hay impacto sobre la parte hormonal, que puede generar inflamación en muchos órganos y en los vasos sanguíneos. Esto puede acarrear presión alta, infartos y derrames cerebrales.

“Además, puede tener repercusiones en la parte neurológica, de manera global nos genera que no tengamos bienestar y también, por ejemplo, está ligada a presencia de hígado graso. Debemos de englobar esto como una enfermedad, a pesar de que es cierto que tenemos que tener aceptación de nosotros y de nuestros defectos, en realidad la obesidad tiene que verse como una enfermedad que puede tener grandes consecuencias”, agregó Farhad Rezvani.

¿Cómo debe afrontarse?

Lo primero es “no dejarse”. Cuando empiece a notar cambios sutiles, por ejemplo que ya no le cierra el botón del pantalón o de la camisa, no los pase por alto y tome acciones. Cuide su alimentación, maneje su nivel de estrés, realice ejercicio y deje la vida sedentaria.

Pero si la dieta y el ejercicio no funcionan, ¿qué hago?

Hay pacientes que aún con dieta sana y ejercicio no logran controlar la obesidad, es ahí cuando los doctores ofrecen otro tipo de tratamientos.

Por ejemplo, un tratamiento mínimamente invasivo: la colocación de un balón intragástrico.


“En la obesidad se requiere una atención multidisciplinaria porque puede haber problemas en la alimentación que tengan que ver con la ansiedad o con problemas genéticos en el paciente o afectaciones en la tiroides como el hipertiroidismo, que ocasiona aumento de peso, entonces lo que yo le recomendaría a los pacientes que inician con cambios de estilo de vida y no logran sus metas es que se acerquen a nosotros en Equilibrium para ayudarles”, concluyó el doctor. Si desea más detalles puede comunicarse con él al 7050-5534.

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