Día Mundial de la Lucha contra la Depresión: Preste atención a expresiones de riesgo
¿Alguna vez ha escuchado a un familiar o allegado decir frases como “nadie me quiere”? Una experta explica qué se debe hacer en esos casos.
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una fecha que invita a reflexionar sobre un trastorno mental que afecta a millones de personas en el mundo y que, en muchos casos, permanece invisible.
La depresión no es sinónimo de tristeza pasajera, sino una condición de salud que interfiere de manera profunda en la vida cotidiana, el desempeño laboral o académico, las relaciones personales y el bienestar emocional.
La psicóloga Marlene Garita, licenciada en Psicología y máster en Psicopedagogía, explica que la tristeza es una emoción básica, necesaria y de corta duración, cuya función es ayudarnos a identificar aquello que nos duele y buscar soluciones.
“La gran diferencia es que la depresión es una tristeza sostenida en el tiempo”, señala.
Entre las principales señales de alerta menciona la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras, el aislamiento social, la desconexión del entorno, dificultades de atención y concentración, así como alteraciones en el sueño y el apetito.
Garita advierte que estas manifestaciones pueden presentarse en personas de todas las edades. En niños, adolescentes y adultos, el cambio progresivo en la conducta suele ser una clave importante: retraimiento, menor disfrute, apatía, frases negativas sobre sí mismos o sobre el futuro, y una percepción constante de inutilidad o culpa.
“Cuando aparecen expresiones como ‘nadie me quiere’, ‘no voy a lograr nada’ o incluso ideas relacionadas con querer desaparecer o no despertar, estamos ante señales de alto riesgo que requieren atención inmediata”, enfatiza la especialista.
El entorno familiar y social cumple un papel determinante tanto en la prevención como en el desarrollo de la depresión. Según la psicóloga, contextos poco afectivos, negligentes o invalidantes, así como la falta de educación emocional en el hogar, incrementan la vulnerabilidad, especialmente en niños y adolescentes. A esto se suman factores sociales como el bullying, la presión académica, la comparación constante, el consumo de sustancias y el ritmo acelerado de vida, que generan una desconexión emocional cada vez más marcada.
Garita subraya la necesidad de derribar mitos y estigmas asociados a la salud mental.
“Todavía se piensa que ir a terapia es señal de debilidad o locura, o que la depresión se cura solo con actitud positiva”, afirma.
También advierte sobre el abandono temprano de tratamientos psicológicos o psiquiátricos y la búsqueda de soluciones rápidas que no abordan la causa del problema.
En este Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, el llamado es claro: pedir ayuda profesional es un acto de responsabilidad y una vía real para mejorar la calidad de vida.

