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Por: Ernesto Valverde/Geek-Orama

Una morgue es el espacio ideal para dar rienda suelta a nuestros temores, donde fácilmente podríamos convencernos a nosotros mismos de que algo sobrenatural puede suceder. Esa es la propuesta de Morgue (2020, Paraguay) y lo consigue de manera muy grata.

Diego es un oficial de seguridad privada que recibe la llamada de uno de sus superiores para ir a cubrir el turno de la noche en un hospital. Lo que parecía una noche tranquila, se tornará en una pesadilla. Poco a poco, eventos paranormales lo irán arrinconando hasta confrontar sus propios temores y fantasmas.

El uso del idioma guaraní (lengua oficial en Paraguay), hace sentir a la película muy propia de una América Latina deseosa de verse y escucharse más en pantalla.

Al final, un buen relato aunque sencillo. Algunas escenas están levemente prolongadas, pues cuenta con pocas locaciones. Eso sí, sabe aprovechar hasta la última baldosa de cada una.

Hugo Cardozo, el director, sabe aprovechar sus limitaciones con los recursos mas primigenios del cine: corte directo, efectos especiales prácticos, oscuridad, penumbra, maquillaje, sonidos y un uso de cámara que usa la psique del personaje para retratar acertadamente la locura. 

Este es un relato, podría decirse, “hijo” de puestas en escena como las traídas por James Wan en sus sagas recientes, en donde la cámara hace recorridos por el espacio y tememos que en cualquier giro de cámara nos brinque la criatura.

Si les gusta el terror, los jumpscares y esos personajes perturbados, esta es una buena propuesta: un relato que nos habla de la culpa y de lo que cargamos con nosotros. La pueden ver desde este jueves en los cines del país.