Última Hora

¿Se imagina poder disfrutar de una pizza deliciosa y al mismo tiempo contribuir con la comunidad?

Pues así lo soñó el chef costarricense Gilberto Briceño Gómez, y lo materializó en su emprendimiento Holy Crust.

En medio de la pandemia, Briceño diseñó este proyecto: presenta su filosofía del producto y del entorno en forma de pizza.

Fotografía cortesía de Esther Lau

Antes de hacer su primera pizza, el joven vecino de Alajuela recorrió todo Zarcero hasta encontrar el mejor productor de queso Palmito.

Visitó Dota para conectar con los productores de especias y hongos de mejor calidad.

En la feria de Alajuela compró a los agricultores de Carillo de Poás las cajas de tomates más feos y extra maduros, los que nadie quiere comprar, para cocinarlos durante horas y preparar la salsa especial “zero waste” bajo la frase “ugly delicius”.

Fotografía cortesía de Esther Lau

La charcutería de sus pizzas la consigue con la importadora Hispanotica. Escoge los “left overs”, o sea lo que no se puede vender en supermercados porque no es el chorizo redondito sino las puntas. 

Se puede escoger entre chorizo español, lomo curado, jamón de pavo ahumado, salame, calabresa, capocollo, salame curado y puntas de serrano. Todos son libres de gluten.

Y de último, pero no menos importante, la espectacular masa Holy Crust, la cual está fermentada naturalmente con masa madre durante tres días en frío.

“Holy Crust se convierte al final del día en un puente, donde estamos trayendo lo mejor de cada quién”, expresó el chef.

Con la mezcla de todos estos ingredientes, Gilberto quiere darle una experiencia única a sus comensales y a la vez devolverle a la comunidad.

 Video cortesía de Nicole Castro

“Para mí, los cocineros tienen en sus manos el poder de cambiar la economía de una zona simplemente comprando de la gente local. Si yo produjera todos mis productos en casa, puede que sea sostenible para mí y para mí negocio, pero no soy sostenible para la comunidad porque no le estoy devolviendo nada. Al contrario, si me involucro con la comunidad y les enseño cómo obtener ese producto es la forma más sostenible de trabajar”, comentó el emprendedor.

Si desea probar estas exquisitas pizzas, puede hacerlo de dos formas. Una es pedirlas exprés, se trabajan los pedidos bajo reserva (tienen un stock limitado de 50 pizzas).

Las pizzas se cocinan en un horno portátil de piedra refractaria, luego las empacan y se refrigeran para que esté lista para que usted la caliente en su horno y la disfrute.

Los jueves realizan envíos gratis en todo el Área Metropolitana. Con el fin de reducir el uso de plástico, las pizzas vienen empacadas en hojas de plátano cuadrado, dentro de una caja de cartón.

También en Holy Crust realizan eventos privados, donde se trasladan al lugar de la actividad para ejecutar la experiencia de una manera dinámica y profesional.

Puede llamar al número 8735-1877 o seguir la cuenta de Instagram @holycrustcr.