Una mancha en la historia
¿Campos de concentración en San José? Un hecho marcó la participación de Costa Rica en la Segunda Guerra Mundial y cambió la vida de los alemanes, italianos y japoneses que vivían en el país.
¿Un campo de concentración en Costa Rica? La sola pregunta parece sacada de otro país y de otro libro de historia. Para un país que se reconoce como pacífico, sin ejército y respetuoso de los derechos humanos, la idea resulta casi imposible de imaginar. Sin embargo, existió, y es parte de un capítulo que durante décadas se contó poco y se recordó menos.
Ocurrió hace 80 años, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Mientras el conflicto se libraba en Europa y Asia, en Costa Rica se desató una intensa persecución contra personas de origen alemán, italiano y japonés.
Muchas llevaban años en el país, tenían familia, negocios y vínculos con sus comunidades. De un día para otro, su origen las convirtió en sospechosas a los ojos del Estado y de buena parte de la sociedad.
Aquella persecución dejó marcas profundas en quienes la vivieron: vidas truncadas, familias separadas y un estigma que se heredó de generación en generación. También abre preguntas incómodas sobre cómo reacciona un país, incluso uno que se enorgullece de su democracia, cuando el miedo y la presión internacional se imponen sobre las garantías de las personas.

