Por Dudly Lynch 16 de junio de 2026, 11:55 AM

El 7 de septiembre de 2019 quedó marcado para siempre en la vida de Walter “Zorrito” Ordóñez. Lo que comenzó como una jornada más haciendo lo que ama, montar toros, terminó convirtiéndose en una lucha por sobrevivir.

El vecino del barrio El Chile, en Bagaces, Guanacaste, sufrió un brutal accidente durante una corrida realizada en La Fortuna de San Carlos, que lo mantuvo tres días en coma y tres semanas más en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Su historia forma parte de la segunda entrega de los reportajes “Sobrevivientes”.

Una pasión que corre por sus venas

Walter asegura que la pasión por montar toros la lleva en la sangre. La adrenalina que experimenta al subirse a los lomos de un animal es una sensación difícil de describir y, a pesar de los riesgos, nunca imaginó que aquella tarde estaría tan cerca de la muerte.

Todo ocurrió durante un mano a mano entre el montador y un toro conocido como El Sancarleño (ver video adjunto).

Apenas unos segundos después de iniciar la monta, el animal lo golpeó violentamente en el pecho, lo desestabilizó y lo lanzó al suelo, provocándole lesiones de extrema gravedad.

Los minutos más angustiosos

La tensión se apoderó del redondel. Entre el público comenzó a circular la versión de que Walter había fallecido, mientras varias personas intentaban auxiliarlo.

Una persona que observaba el espectáculo desde las graderías bajó rápidamente para ayudar, luego de notar que el montador presentaba una muy leve respiración. Posteriormente, fue trasladado de emergencia en ambulancia hacia el centro médico más cercano.

Sin embargo, la odisea apenas comenzaba. De forma increíble, una de las ambulancias que participaba en el traslado sufrió un desperfecto mecánico en medio de la emergencia.

Ya en el hospital, los médicos le comunicaron a sus padres que el panorama era crítico.

"Me declararon fallecido y le dijeron a mis padres que si donaban mis órganos", aseguró en entrevista con Telenoticias.

Walter, padre de tres hijas de 9, 10 y 12 años, permaneció tres días en coma y tres semanas más en cuidados intensivos. La recuperación fue larga y compleja.

Entre las secuelas más importantes se encuentran la pérdida de memoria y la necesidad de recibir terapias para aprender a hablar nuevamente.

Pero su historia no terminó ahí. Después de recuperarse, Walter volvió a montar toros y, posteriormente, sufrió otras dos lesiones: una fractura en el hombro y otra en el pie.

Walter “Zorrito” Ordóñez nació el 8 de agosto de 1996. Sin embargo, él y su familia aseguran que el día del accidente volvió a nacer.

Hoy, siete años después de aquella tragedia, su historia es un testimonio de supervivencia, perseverancia y amor por una pasión que, aunque le ha costado muy caro, sigue formando parte de su vida.

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