Por Andrés Martínez 22 de abril de 2026, 20:06 PM

El 22 de abril de 1991, a las 3:57 p. m., un terremoto con epicentro en Valle La Estrella sacudió al país y dejó una huella imborrable en la memoria nacional. El movimiento telúrico se sintió en todo el territorio y fue registrado en sismógrafos desde Tegucigalpa, Honduras, hasta Ciudad de Panamá y la isla de San Andrés, Colombia.

El impacto fue devastador: 48 personas fallecieron, cientos resultaron heridas y más de 4.452 viviendas, hoteles e infraestructura quedaron destruidos. Además, se reportaron daños en 309 kilómetros de carreteras, puentes y la línea férrea, lo que aisló temporalmente a la provincia de Limón.

Aunque el escenario estuvo marcado por el dolor y la pérdida, el terremoto abrió la puerta a un fortalecimiento de la red sismológica nacional, con el objetivo de contar con sistemas más precisos de alerta temprana.

Treinta y cinco años después, el desafío continúa. El esfuerzo por robustecer el sistema de estaciones sismológicas sigue siendo necesario para estar mejor preparados ante futuros eventos sísmicos.

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