Por Dudly Lynch 23 de junio de 2026, 15:56 PM

Lo que inició como una jornada común en la Universidad Técnica Nacional (UTN) de Atenas, Alajuela, se convirtió en una experiencia que marcó para siempre la vida de Adrián Arce Arias, vecino de Desamparaditos de Puriscal y padre de dos hijos.

El 1.° de octubre de 2014, él fue atacado por un cocodrilo de aproximadamente 3,6 metros de longitud que se encontraba en un lago. El incidente le provocó heridas de extrema gravedad en una de sus piernas, poniendo en riesgo no solo su movilidad, sino también su vida (ver video adjunto).

Tras el ataque, fue trasladado de emergencia a un centro médico donde permaneció internado durante un mes y diez días. Debido a la severidad de las lesiones, estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y enfrentó complicaciones que incluyeron una grave infección asociada a las bacterias presentes en la mordedura del reptil.

Durante su recuperación, los médicos realizaron dos cirugías de reconstrucción y cinco lavados quirúrgicos. El ataque le provocó una importante pérdida de masa muscular, situación que llevó a los especialistas a advertirle que existía la posibilidad de que fuera necesaria la amputación de la extremidad afectada.

Además de las secuelas físicas, Adrián atravesó momentos críticos durante su hospitalización.

Hoy, a sus 48 años, recuerda aquel episodio como una de las pruebas más difíciles de su vida. A pesar de los pronósticos iniciales y del largo proceso médico que enfrentó, logró superar las complicaciones.

El caso de Adrián Arce Arias continúa siendo uno de los ataques de cocodrilo más impactantes registrados en Costa Rica, una experiencia que evidencia los riesgos que pueden representar estos animales cuando ocurre una interacción inesperada con las personas. 

La historia completa se puede repasar en el video adjunto con la séptima entrega de los reportajes "Sobrevivientes".

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