Sobrevivió a ocho disparos, 12 días en coma y hoy continúa sirviendo al país como policía
Una de las balas impactó la cabeza de Dehivi Orozco, quien perdió la movilidad de la mitad del cuerpo.
La noche del 6 de noviembre de 2011 cambió para siempre la vida de Dehivi Orozco Quesada. Eran cerca de las 11 p. m. cuando el entonces joven de 28 años se encontraba comprando unos nachos en Río Frío de Sarapiquí. Sin previo aviso, un grupo de más de cinco hombres abrió fuego en su contra.
Según su testimonio, los atacantes dispararon en al menos ocho ocasiones. Uno de los proyectiles impactó directamente en su cabeza, provocándole heridas de extrema gravedad (ver video adjunto).
Los agresores portaban tres armas: una pistola calibre 9 milímetros, un revólver calibre .38 y otra arma no letal. Tras la investigación judicial, dos de los implicados fueron condenados a 10 y 14 años de prisión por el delito de tentativa de homicidio calificado.
La gravedad de las lesiones obligó a trasladar a Orozco al Hospital Calderón Guardia, donde permaneció 12 días en estado de coma. Su recuperación fue larga y compleja: estuvo casi cuatro meses internado y tuvo que someterse a cuatro cirugías.
Como consecuencia del ataque, perdió la movilidad de la mitad derecha de su cuerpo, una condición que transformó por completo su vida y su rutina diaria.
A pesar de las secuelas físicas permanentes, Dehivi Orozco, hoy de 43 años y vecino de la colonia Villalobos, en Río Frío de Sarapiquí, decidió seguir adelante. Con esfuerzo y determinación logró reincorporarse a la vida laboral y actualmente continúa desempeñándose en el Ministerio de Seguridad Pública.
Su historia completa la contamos en la última entrega de los reportajes "Sobrevivientes".

