Por Stefanía Colombari 16 de febrero de 2026, 21:00 PM

En comunidades vulnerables existen pequeños oasis, los centros infantiles Roble Alto, en donde niños y niñas encuentran refugio, aprenden y crecen en un entorno más seguro mientras sus padres trabajan.

Se trata de centros diurnos ubicados en barrios en donde las balas y la violencia imperan, pero en donde muchos niños logran estar resguardados, reforzar conocimientos y fortalecer valores morales y espirituales.

Detrás de esa labor también está el modelo de San José de la Montaña, un centro de acogida que resguarda temporalmente a menores y que, gracias a un proyecto de crianza de pollos, sostiene económicamente al resto de los hogares de Roble Alto. 

En este reportaje nos adentramos a conocer este proyecto que comenzó en el siglo pasado, gracias a dos misioneros europeos. 

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