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Un préstamo de la Comisión Nacional de Préstamos para Educación (Conape) y del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) le permitió a Luis Diego Fonseca Flores estudiar en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, y convertirse en ingeniero de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

Fonseca pertenece, actualmente, al equipo de Sistemas de Criogenia del Jet Propulsion Laboratory (JPL).

"Mi trabajo se enfoca en diseñar y construir los sistemas de enfriamiento de los satélites, pero en especial para los detectores de luz que tienen que estar a temperaturas debajo de -123 grados Celsius. La importancia de enfriar estos detectores es reducir el ruido térmico generado por la vibración de los átomos del mismo detector y así poder detectar la luz lejana (fotones) de las estrellas y galaxias. 

"También me concentro como ingeniero térmico, nos encargamos de que los sistemas eléctricos como las computadoras no se sobrecalienten ni se enfríen a temperaturas inadecuadas de operación. En resumen, se encuentra la manera de disipar y transferir el calor generado por el satélite hacia los radiadores para mantener el satélite a una temperatura estable", explicó el costarricense a Teletica.com.

Recientemente, terminó su primer satélite llamado EMIT (Earth Surface Mineral Dust Source Investigation). Este es un instrumento terrestre que detecta la composición de polvo proveniente de desiertos, como el Sahara, y así ayudará a los científicos a determinar cómo afecta el cambio climático. 

Además, fue uno de los encargados de recibir, de un fabricante externo aeroespacial, los radiadores y el resto del hardware del sistema de rechazo de calor. EMIT fue completamente ensamblado y, a finales de marzo de 2022, será trasladado desde California a Cabo Cañaveral, Florida, para finalmente ser lanzado desde un cohete de SpaceX, a principios de junio 2022. Después, los astronautas lo acoplarán a la Estación Espacial Internacional.

¿Cómo empezó su camino a la NASA?

"Es una larga historia, pero todo empezó cuando tenía 15 años. Mi papá me llevó al Festival de la Luz y fue la primera vez que vi al doctor Franklin Chang, ahí inició la chispa de mis sueños. 

Me enfoqué mucho en las materias que me gustaban en el colegio, como las Ciencias y Matemáticas. Compré un libro para hacer los exámenes de admisión llamados “SAT” para entrar a universidades de Estados Unidos. Pero lo más difícil fue cuando pedí cartas de recomendación de mis profesores de colegio, pues mis profesores me dijeron que escribiera la carta yo mismo y ellos lo firmaban, tuve que escribir cuatro cartas. 

Al final, entré a la Universidad de Colorado de Boulder con una carrera en Ingeniería Espacial y otra en Matemáticas Aplicadas. Después de graduarme, regresé a Costa Rica y tuve la oportunidad de hablar con Ronald y Franklin Chang para trabajar en Ad Astra Rocket, ubicada en Liberia. Después de casi cinco años de trabajar ahí, decidí continuar con mis estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin-Madison y saqué un doctorado en Ingeniería Mecánica en el Departamento de Criogenia. Algo que me ayudó mucho es que mis profesores me incentivaron a escribir ensayos científicos y presentarlos en conferencias. En las conferencias conocí a muchos ingenieros de la NASA, que fueron a ver mis presentaciones y después, durante la cena, me sentaba con ellos para hablar de sus trabajos y futuros proyectos".

Ser sociable durante estos espacios le ayudó a generar muchas conexiones y, finalmente, le ofrecieron un puesto en JPL NASA. En ese momento, renunció a su trabajo en Intel y, junto a su esposa, se mudó a California (hace dos años). "El apoyo de mi esposa fue fundamental, ella siempre me dio mucha fortaleza en seguir mis sueños en tiempos que me quería rendir, no lo hubiera logrado sin ella a mi lado", subrayó el oriundo de Curridabat.

​¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de su trabajo?

"Lo que más me gusta de mi trabajo es resolver problemas en equipo, intercambiar ideas y ver diferentes formas de pensar. Esto me ha ayudado a crecer como ingeniero. Todos en la NASA son personas humildes y trabajadoras, donde quieren que uno se supere. Porque si uno es exitoso, entonces todos somos exitosos.

"Finalmente, la parte de diseñar, construir y probar piezas que van a ir al espacio me llena de felicidad y más confianza de seguir. Lo que menos me gusta en el trabajo es la documentación. Uno tiene que hacer informes muy detallados de los procedimientos, materiales y procesos que se usaron para ensamblar un satélite. Pero la documentación es sumamente importante. Como dijo un jefe, 'si no se documentó, entonces nunca ocurrió'", respondió Fonseca.

¿Cuál es su meta dentro de la NASA?

"Siempre estoy buscando metas. Pero mi meta más difícil aún es poder aplicar para ser astronauta cuando tenga ciudadanía estadounidense. Prefiero intentar que no intentar. Mi meta después de la NASA es regresar a Costa Rica para dar clases y motivar a los jóvenes. Uno tiene que pasar la antorcha a la nueva generación".

Recomendaciones para aspirar a un trabajo en la NASA

Si su sueño también es laborar en esta prestigiosa institución estadounidense, el doctor enumeró una serie de recomendaciones:

  • ​Sueñe a lo grande, cada meta cumplida comienza con un sueño.
  • Sea arriesgado: parte de la vida es confrontar problemas difíciles y superarlo, pero solo si uno es arriesgado.
  • Haga saltos pequeños para llegar a metas grandes. Por ejemplo, su meta grande es entrar a una carrera de Ingeniería. Entonces, metas pequeñas serían aplicar a universidades, prepararse para exámenes de admisión, estudiar con compañeros, hacer actividades extracurriculares, etc.
  • Aprenda a ser feliz, no todo es el estudio. Sea una persona balanceada, tanto mental, como física y socialmente.

  • No tenga miedo de preguntar cómo otras personas lograron sus sueños.

  • Haga contactos, no hay nada como escribir artículos científicos e ir a conferencias.

  • Busque profesores de posgrado que tengan fondos de investigación.

  • Busque en línea qué trabajos hay en la NASA y vea si existe un campo de interés.

  • Tenga buenas amistades con metas similares.

  • Sea paciente. "Yo duré 22 años para llegar donde estoy".

  • Acepte burlas y negatividad y úselos como combustible. "Mucha gente en el colegio se reía de mis sueños. Ahora me río de ellos. Demostré que estaban totalmente equivocados y de mente cerrada", finalizó.

Sobre su relación con el país, Diego Fonseca confesó que extraña, sin duda, la cuchara y el sazón de Costa Rica: las chorreadas, casados, tamales y chifrijos. Además, echa de menos a su familia y amigos.