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Los sospechosos de hacer conexiones clandestinas en el poliducto de RECOPE pueden llegar a cobrar hasta 3 millones de colones por cada perforación.

Este es el precio por el servicio de estos grupos delictivos, que tienen un buen conocimiento sobre las tuberías y los posibles puntos de extracción.

Es gracias a las alertas por el cambio de presión en las tuberías que la policía consigue detectar, con bastante precisión, los lugares donde operan estos grupos criminales.

Tal y como se mostró en la primera entrega de esta investigación especial, los vendedores de gasolina ilegal tienen una especial inclinación por la gasolina de avión tipo Jet A 1, que luego mezclan con queroseno y con diésel y venden en pichingas por 10 mil colones a un costado de la carretera que une a San José con Limón. 

El video adjunto muestra una de estas tomas ilegales, que predominan en el poliducto de las regiones de Limón y Turrialba. 

Estas tomas ilegales ya le han robado a los costarricenses en los últimos 18 meses más de 1.200 millones de colones de combustible. 

Combustible que, como detallan los voceros de Bomberos, presenta un abanico de riesgos en cualquier momento del manejo. Desde que se perfora el poliducto ya existe una amenaza, porque aquí entran a regir medidas de presión y de bombeo que, ante cualquier negligencia, podrían provocar una tragedia, como las que ya se han visto anteriormente en México y en Colombia.

Luego, a la hora de transportar este combustible, los grupos delictivos se exponen a enormes riesgos, ya que este material inflamable puede ceder a interacciones químicas explosivas ante el más mínimo descuido.

Por último, este combustible también presenta un riesgo para quienes lo utilizan. Al estar compuesto por químicos no aprobados para uso vehicular, pueden estropear motores o generar accidentes graves en la operación. 

Repase todos los detalles de esta investigación especial en el video adjunto. 

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