Por Dudly Lynch 17 de septiembre de 2026, 7:56 AM

Soportar el frío, aguantar hambre y vivir con miedo eran parte de la rutina de Freya Morales. Durante cinco años, los cartones fueron su cama y los cafetales, su refugio. Hubo noches en las que se acostó sin saber dónde dormiría al día siguiente y días en los que sobrevivir era su única meta.

Pero detrás de aquella mujer que vivía en condición de calle había una historia marcada por el dolor, las adicciones, los abusos, las agresiones y una profunda soledad.

Morales creció en Mercedes Sur de Heredia. Con el paso de los años, las circunstancias de su vida la llevaron a una realidad en la que muchas veces llegó a temer por su propia vida.

Hay heridas que no siempre se ven. Algunas quedan en el cuerpo; otras permanecen en la memoria. Mientras luchaba contra sus adicciones y contra una vida que parecía no darle tregua, Freya enfrentó además uno de los dolores más grandes para una madre.

Tuvo tres hijos durante su época en condición de calle. Hoy tienen 16, 13 y 12 años. Pero ella los perdió. Los tres fueron dados en adopción.

Aquella pérdida dejó una herida profunda. Sin embargo, no consiguió apagar sus ganas de vivir.

Cuando decidió pedir ayuda

Llegó un momento en el que Freya entendió que necesitaba ayuda. Ingresó a dos centros de restauración: Hogares CREA Madres con Hijos y Casa de Paz.

Allí comenzó una batalla diferente. Esta vez no se trataba solamente de sobrevivir una noche más, sino de recuperar su vida.

El cambio no ocurrió de un día para otro. No fue fácil ni perfecto. Hubo decisiones difíciles, días complicados y momentos en los que tuvo que encontrar razones para seguir adelante.

Pero cada decisión se convirtió en una oportunidad y cada mañana, en una nueva razón para volver a intentarlo.

Después de su rehabilitación, Freya volvió a ser madre. Llegaron dos nuevas hijas: una de 10 años y otra de apenas 4.

Con ellas también nació una nueva versión de esta mujer, ahora decidida a que su pasado no fuera una condena, sino parte de una historia que demostrara que es posible levantarse.

De los cartones a las llaves de su propio negocio

Hoy Freya vive en San Jorge de Heredia. Tiene un hogar, trabajo, a sus hijas y algo que durante años parecía imposible: un futuro.

Aquella mujer que alguna vez no tenía un techo donde dormir ahora tiene las llaves de su propio negocio.

Freya es propietaria de una tienda de ropa americana. Pero antes de llegar hasta aquí tuvo que tocar fondo. Y desde ese lugar comenzó, poco a poco, a reconstruir su vida.

La historia de Freya no borra las noches sobre cartones. No borra el frío, el hambre, los abusos, las adicciones, las pérdidas ni el dolor. Pero sí deja un mensaje: una persona puede caer muy bajo y, aun así, encontrar una mano que la ayude, una oportunidad para cambiar y la fuerza necesaria para levantarse.

Porque detrás de cada persona que vive en condición de calle hay una historia. Una historia que muchas veces no conocemos. Y quizá también hay una segunda oportunidad esperando ser escuchada.

Freya sobrevivió a la calle, pero, sobre todo, aprendió a volver a empezar.

Su historia es la cuarta entrega de “Una luz al final de la calle”, una serie de reportajes de Telenoticias que cuenta las historias de personas que estuvieron en condición de calle y que hoy han logrado reconstruir sus vidas.

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