Por Andrés Martínez 21 de octubre de 2016, 7:07 AM

La rica historia coreana.

La fuerza de su cultura y tradiciones que prevalecen en el tiempo y su poderoso crecimiento económico guardan una pequeña porción de Costa Rica, que se atesora en una taza de café.

A poco más de una hora de Seúl la capital, en Gwangju esta Café de Costa. Una cafetería, donde Santiago Kim es su propietario.

Desde hace cinco años es un apasionado de la pequeña suiza centroamericana y convirtió su establecimiento en una embajada costarricense con el grano de oro de mayor calidad, cosechado en Costa Rica.

Café de Orosí, de San Ramón, de Tres Ríos y el más popular entre los coreanos: café de Tarrazú.

Cada año viaja de Corea a Costa Rica. El mismo visita los cafetales mejor evaluados por la taza de la excelencia, y selecciona cuales le acompañaran de regreso hasta corea. Por año compra 435 quintales por año. El grano es tostado por el mismo y luego lo vende.

Los coreanos son muy buenos tomadores de café, pero el de Tarrazú destaca sobre brasileño y otros que llegan hasta Asia.

Para Santiago, el aroma a fruta y flores es lo que caracteriza al café costarricense, que tiene enamorados a cientos de personas, que viven en la tierra del milagro, el milagro coreano.