Por Luis Ortiz 14 de marzo de 2017, 7:44 AM

El 14 de marzo de 1926, hoy hace 91 años, una tragedia enlutó a la sociedad costarricense al ocurrir un accidente ferroviario en el puente sobre el Virilla.

Lo que iba a ser una celebración, en cuestión de segundos se convirtió en tristeza.

Cientos de alajuelenses y heredianos tomaron el tren muy temprano, a las siete de la mañana, justo frente a la estatua de Juan Santamaría, todos iban a visitar a La Negrita.

Una celebración a beneficio del asilo de ancianos de la vieja metrópoli congregaba a muchos fieles que iban con sus mejores galas hacia la antigua capital, hacia la Cartago de 1926.

La locomotora número 9, el cabús y los seis vagones de pasajeros del tren especial de ese domingo comenzaron su recorrido muy temprano.

Una cantidad estimada de 700 pasajeros colmaba los carros del tren, todos juntos tenían una capacidad estimada de 600, iban unos 100 pasajeros en exceso.

Luego de recoger más pasajeros en San Joaquín de Flores y Heredia, la siguiente parada era Cartago...

Eran tantos viajeros, que muchos no pudieron subir y quedaron el a estación con tiquete en mano.

La Northern Railway Company había dispuesto del tren especial, los organizadores habían vendido los tiquetes a un precio muy bajo aún para la época, cada boleto a Cartago tenía un valor de un colón con cincuenta céntimos.

Tras bajar una pendiente y tomar una curva, la locomotora de vapor conducida por Gonzalo Facio se acercaba al puente negro, el que le permitía cruzar el cañón del río Virilla. Allí ocurrió lo inesperado.

Los últimos tres vagones descarrilaron justo antes de entrar al puente.

El carro número nueve cayó al cañón del Virilla, el número 26 quedó guindando y bloqueando el puente, mientras que el último, el número cinco volcó al borde de la estructura.

Segundos después decenas de ojos miraban la mayor tragedia que recuerde Costa Rica.

Decenas de cuerpos yacían en el río, otros a la orilla del puente, muchos más dentro de los vagones. La gran mayoría de ellos eran vecinos de Alajuela.

Según los datos de la época 360 personas fallecieron en el Virilla, otras 93 resultaron heridas y colmaron el hospital San Juan de Dios., el de Alajuela y el de Heredia.

La escena de ese 14 de marzo fue descrita así por el Diario de Costa Rica:

"De pronto, crujen todas las estructuras, saltan los vidrios, trepidan los carros, y los más horrorosos gritos se lanzan por el aire. Eran los mil pasajeros que sentían el abismo, la muerte. Los vagones quedaron desastillados, hechos un puño de maderas y de hierros retorcidos. Los vidrios cubrieron todo el camino. Los asientos se desprendieron y rodaron por el abismo"