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Uno estuvo 31 años tras las rejas. El otro vivió en una cárcel durante 40 años.

Gran parte de sus vidas las pasaron entre delitos y celdas. Hoy, luego de cumplir larguísimas penas de prisión, dicen intentar incorporarse a la sociedad como gente de bien, pero en libertad aún ven barrotes.

Enrique Cordero y José Manuel Ramírez luchan por ajustarse a un ritmo de vida al que no están acostumbrados, con obstáculos como la falta de oportunidades y la marginación. 

No son héroes, ni ejemplo a seguir, pero aceptan que cometieron sus errores, pagaron sus delitos con prisión y hoy en día buscan iniciar una vida desde cero, lejos de la criminalidad.