Por Susana Peña Nassar 14 de marzo de 2026, 15:00 PM

El 14 de marzo de 1926 amaneció como un día de fe y esperanza para cientos de personas que abordaron un tren en Alajuela con destino a Cartago. El viaje tenía un propósito solidario: participar en una actividad religiosa para recaudar fondos a favor del Asilo de la Vejez y visitar la Basílica de los Ángeles.

Pero el recorrido se convirtió en tragedia en cuestión de segundos.

A las 8:20 de la mañana, cuando el tren pasaba por el puente sobre el río Virilla, en Santo Domingo de Heredia, ocurrió uno de los accidentes ferroviarios más devastadores en la historia de Costa Rica. Tres vagones repletos de pasajeros se precipitaron al vacío o quedaron volcados o guindando, lo que dejó decenas de muertos y heridos.

Un siglo después, el país recuerda aquella catástrofe que marcó a toda una generación. Sin embargo, más allá de la memoria histórica, la pregunta sigue vigente: ¿qué pasaría si una emergencia de esa magnitud ocurriera hoy?

Un lugar donde la historia permanece.

Cien años después, el escenario conserva rasgos que remiten inevitablemente a aquel episodio. El trayecto ferroviario sigue siendo el mismo y el puente continúa en pie.

Según autoridades ferroviarias, hoy existen medidas de seguridad que no estaban presentes en 1926. Entre ellas, controles operativos distintos, límites de velocidad (30 km/h en ese punto) y ajustes en la curva cercana al puente que obligan a los trenes a circular a una velocidad reducida.

Aunque el sitio no es considerado un punto crítico dentro de la red ferroviaria, las condiciones geográficas y la cercanía con el cañón del Virilla mantienen la atención sobre el lugar.

La magnitud de una tragedia en números

En 1926, Costa Rica tenía poco más de medio millón de habitantes. El accidente dejó decenas de fallecidos y una gran cantidad de heridos, cifras que estremecieron al país de la época.

Si se proyectara proporcionalmente ese impacto a la población actual, cercana a los cinco millones de habitantes, el escenario sería alarmante: una emergencia similar podría implicar más de 3.000 personas fallecidas y cerca de 900 heridas.

Ese cálculo dimensiona el tamaño del reto que enfrentaría el país ante un evento masivo.

A propósito del centenario de la tragedia, equipos del Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja Costarricense y la Caja Costarricense de Seguro Social se reunieron en el sitio del accidente para analizar qué ocurriría ante una emergencia de grandes proporciones.

Las instituciones coinciden en que una de las principales lecciones que dejó el Virilla es que un evento de esta magnitud puede ocurrir en cualquier momento.

En un siglo, los cuerpos de primera respuesta han cambiado radicalmente. Hoy existen equipos especializados, protocolos de rescate, mayor coordinación interinstitucional y sistemas de comunicación que facilitan la atención de incidentes complejos.

Sin embargo, también reconocen que Costa Rica nunca ha enfrentado nuevamente un escenario con las dimensiones humanas y logísticas del accidente de 1926.

A un siglo de distancia, el mayor deseo sigue siendo el mismo: que una tragedia como la del Virilla nunca vuelva a repetirse en Costa Rica.

Puede ver las entrevistas con los jerarcas en el video adjunto.

YouTubeTeleticacom