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Su elección como sede del Mundial de fútbol provocó estupor. Pero más de una década después Catar entra en la recta final de los preparativos para organizar uno de los eventos más importantes del planeta el domingo, cuando quedará un año para su comienzo (21 noviembre-18 diciembre).

El minúsculo pero muy rico emirato, con una de las mayores reservas mundiales de gas natural, espera recibir a un millón de aficionados. 

En los últimos años ha acumulado experiencia con otras competiciones deportivas internacionales, del fútbol al tenis, pero organizar el Mundial, con los miles de hinchas que viajarán de todo el mundo, será el mayor desafío para una isla desértica de 2,7 millones de habitantes.

Doce meses antes de la inauguración del torneo, la capital Doha, que recibirá prácticamente todos los partidos, sigue inmersa en trabajos de construcción y rehabilitación que provocan el caos en las calles, desesperando a los vecinos.

Con algunas infraestructuras sufriendo atrasos debido a la pandemia, el reloj se mueve más rápido de lo deseado para la organización, que asegura que todo estará listo a tiempo. 

Seis de los ocho estadios previstos para el Mundial acogerán la Copa Árabe a finales de este mes.

"Nunca vi un país en el mundo preparado con tanto adelanto, será como una tienda de juguetes para los aficionados", declaró a la AFP el presidente de la FIFA Gianni Infantino, de visita a Catar esta semana.

'Muchas críticas'.

El emirato, también conocido por su prestigiosa cadena televisiva de información Al-Jazeera, sorprendió al mundo en 2010 cuando batió al favorito Estados Unidos en la votación para el Mundial 2022.

Esta victoria in extremis provocó las acusaciones de compra de voto, así como numerosas interrogaciones sobre la capacidad del pequeño emirato musulmán conservador para recibir un evento de tal envergadura.

Desde entonces la vieja guardia de la FIFA fue golpeada por el mayor escándalo de corrupción en la historia de la institución. 

Mientras Catar se convirtió definitivamente en un actor mayor del deporte mundial, haciéndose con la propiedad del París SG y logrando el patrocinio del Barcelona.

Criticado debido a las condiciones de trabajo de los cientos de miles de trabajadores migrantes, principalmente los que participan en la construcción de los estadios del Mundial, Catar inició reformas para mejorar su imagen, insuficientes a ojos de organizaciones que vigilan los derechos humanos.

"Hemos recibido muchas críticas. Algunas han sido constructivas y hemos intentado tenerlas en cuenta", declaró el mes pasado Fatma al-Nouaïmi, responsable de comunicación del comité organizador de Catar-2022.

"También hemos intentado que estas críticas no nos frenen", añadió.

Además de las condiciones laborales, Catar ha sido señalado por la criminalización de la homosexualidad o la falta de libertad de expresión.

'En tierra desconocida'.

En el plano práctico, el Mundial ha tenido que ser trasladado al invierno boreal para evitar el calor sofocante en Catar. 

Y las dudas persisten sobre la capacidad para soportar durante un mes a cerca de 1,2 millones de turistas, casi la mitad de su población, en un territorio del tamaño de Île-de-France, la región de París.

Para paliar la falta de plazas hoteleras, las autoridades han lanzado la posibilidad de alojamientos flotantes, el alquiler de casas de propietarios locales o incluso tiendas climatizadas.

"Ni los estadios, ni los partidos ni las infraestructuras, el verdadero desafío será gestionar 300.000 nuevos visitantes cada día", señaló un experto en eventos deportivos conocedor de la situación en Catar.

"Este Mundial se disputará en tierra desconocida. Nunca se ha organizado un 'megaevento' deportivo con tantos visitantes en un territorio tan pequeño", añadió.

Mientras, la FIFA intenta relajar las preocupaciones sobre el acceso al alcohol, restringido en este país en el que es un tema tabú".

"Estará disponible en zonas determinadas", aseguró un portavoz de la FIFA a la AFP.

En el césped, Francia defenderá el título conseguido en Rusia-2018. Ya está clasificada, junto a otras grandes del balón como Alemania, España, Brasil, Argentina o Inglaterra. Italia, vigente campeona europea, y la Portugal de Cristiano Ronaldo deberán pasar por la repesca.

A pesar de su impresionante victoria en la Copa de Asia 2019, las esperanzas son pocas para Catar, ya clasificado como anfitrión, que debutará en un Mundial.


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