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El presidente Carlos Alvarado recordó los “emblemáticos” malos manejos en el ICE, CNFL y Japdeva para explicar cómo la mala gestión de las instituciones públicas también dificulta el saneamiento de las finanzas públicas.

El mandatario utilizó a los tres para “ilustrar” en su discurso de rendición de cuentas que “el gobierno es resultado tanto de las instituciones como de las personas a cargo”.

Primero apuntó al Instituto Costarricense de Electricidad, del que alabó sus logros recientes pero recordó la compra de Cable Visión en 2013, un negocio que dijo acumula pérdidas netas por más ₡6 mil millones; o el aumento en la capacidad de generación eléctrica instalada de 2011 que encareció de manera innecesaria la factura eléctrica de los usuarios.

“El peor caso se dio desde la CNFL, donde en el pasado se construyeron los proyectos Balsa Inferior y Eólico Valle Central, mal planificados y ruinosos. Al punto que sumieron a todo el Grupo ICE en una situación financiera muy compleja por los altos costos financieros y el no reconocimiento tarifario de la totalidad de dichas inversiones”, dijo.

Alvarado criticó que esas decisiones, en el ámbito privado, hubieran acarreado despedidos, pero que en el público apenas si tuvieron consecuencias.

“Así no se puede. Esos manejos en una empresa privada hubiesen llevado a despidos de jerarcas por parte de su asamblea de accionistas, cuando menos. Pero las decisiones antes descritas casi no tuvieron repercusiones”, añadió.

El caso de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), criticó que luego de la entrada en funcionamiento de la Terminal de Contenedores de Moín “se cedió un negocio público a un privado sin una compensación adecuada, y sin garantías de mejores tarifas y mejor operación”.

Añadió que la Junta no fue manejada con criterios de eficiencia sino defendiendo intereses particulares.

“En otros puertos y autoridades portuarias de Centroamérica, el peso de la planilla es de entre 20% y 30% de su presupuesto. En JAPDEVA era del 65%”, dijo.

“Lo anterior revela que en JAPDEVA la planilla se convirtió en un fin en sí misma; no se contrataba con criterios de eficiencia o con el desarrollo de Limón en la mira, sino con criterios clientelares y populistas. Esto sin ahondar en lo que se convirtió la convención colectiva de la institución”, aseveró.

El mandatario insistió en que las instituciones públicas son del pueblo, no de intereses privados, ni de sus sindicatos o jerarcas de turno.

“Estos casos son emblemáticos del daño que se le hace al país cuando las instituciones se manejan mal. Nos hemos propuesto cambiar estas realidades y entrarles de lleno, en lugar de ver para otro lado. Asumir los costos. Aprender de los errores y corregirlos”, finalizó.