Más de $1 millón en juego: así se mueve la apuesta por el próximo presidente de Costa Rica
Más allá de encuestas y análisis políticos, un mercado internacional de predicción muestra cómo se mueve el dinero real en la carrera por la silla grande de Zapote.
Las elecciones presidenciales en Costa Rica no solo se siguen a través de encuestas y análisis políticos tradicionales. También están siendo observadas en mercados internacionales de predicción, donde miles de personas arriesgan dinero real anticipando distintos desenlaces electorales.
Uno de esos espacios es Polymarket, un mercado de predicción que funciona como un termómetro financiero de expectativas: las probabilidades no las define una encuestadora ni una casa de apuestas, sino el propio mercado, a partir del precio que los participantes están dispuestos a pagar por un resultado político específico.
Esto no equivale a una proyección oficial ni a una medición científica del electorado, sino a una lectura de expectativas en tiempo real, basada en decisiones económicas de los usuarios.
En ese contexto, el mercado “Costa Rica Presidential Election” ha registrado movimientos significativos en las últimas semanas. Por ejemplo, mientras el 28 de diciembre, el volumen total de inversión rondaba los $296 mil con Laura Fernández con el 80% de probabilidad de victoria, muy por delante de Claudia Dobles (12%), Álvaro Ramos (9%), Fabricio Alvarado (3%) y Ariel Robles (1%).
Para este miércoles, el monto total invertido en este mercado supera el $1.000.000, más de tres veces lo registrado hace un mes.
Aunque Fernández se mantiene a la cabeza, las probabilidades del resto de los aspirantes han variado, tal como se observa en la imagen interactiva que se actualiza en tiempo real:
¿Cómo se leen estas cifras?
Según explica el economista Eduardo Sayegh, Polymarket es un mercado de predicción que se rige por la oferta y la demanda. Nadie fija las probabilidades de forma centralizada; estas surgen del precio que los apostadores están dispuestos a pagar.
Quienes participan pueden apostar a favor o en contra de un resultado. En este caso, las apuestas se hacen sobre qué candidato presidencial creen que ganará.
“En términos simples, cada contrato tiene un valor que va de 0 a 1 dólar. Si una persona paga 43 centavos por un contrato que apuesta a que un candidato ganará, el mercado interpreta esa transacción como una probabilidad implícita del 43%. A medida que más personas apuestan por un mismo resultado, el precio sube y, con él, la probabilidad asignada”, explica Sayeg.
En el caso de estas apuestas políticas, el economista Leiner Vargas señaló que funcionan de manera similar a la compra anticipada de deuda política en campañas electorales: “Se asume una probabilidad de éxito y se decide cuánto dinero se está dispuesto a arriesgar”, advirtió, al recalcar que se trata de plataformas inherentemente riesgosas.
“La anticipación de este tipo de eventos mueve miles de millones de dólares a nivel mundial. Es una forma de apuesta basada en información y análisis estratégico, pero no puede considerarse una inversión, sino un juego con alto nivel de riesgo”, explicó el economista Leiner Vargas.
Actualmente, la plataforma mantiene abiertos mercados similares sobre temas internacionales, que van desde quién liderará Venezuela en 2026, hasta la probabilidad de que la guerra entre Rusia y Ucrania termine antes de una fecha determinada.
¿Por qué esto puede ser relevante?
Las encuestas miden lo que las personas dicen. Los mercados de predicción miden lo que las personas creen con suficiente convicción como para respaldarlo con dinero.
Sayegh subraya que estas plataformas no son científicas, ya que no parten de un muestreo representativo. Sin embargo, destaca una diferencia clave frente a los métodos tradicionales: la información se actualiza en tiempo real.
“Una encuesta puede tardar días o semanas en levantarse y procesarse. Polymarket refleja, minuto a minuto, lo que un grupo de personas cree que va a suceder”, subraya.
El economista añade que, en varios procesos recientes, estos mercados han resultado sorprendentemente acertados. En las elecciones de Estados Unidos de 2024, asignaban una probabilidad superior al 60% a Donald Trump; en Argentina, en 2023, anticiparon con claridad la victoria de Javier Milei; y en el Reino Unido, en 2024, otorgaban más de un 90% de probabilidad al partido que finalmente ganó.
Para Sayegh, estos mercados no sustituyen a las encuestas, pero sí ofrecen una lectura adicional del clima político. “No reflejan lo que la gente dice que hará, sino lo que está dispuesta a respaldar con dinero, en tiempo real”, concluye.
Eso sí, también pueden estar influenciados por estrategias especulativas y no deben interpretarse como instrumentos de medición electoral, sino como indicadores de expectativas dentro de un mercado.

