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El Ministerio de Hacienda presentó este martes el presupuesto ordinario para el 2021, por un total de ₡11.4 billones (11.448.570).

El ministro Elian Villegas trasladó a los diputados el proyecto que se tramitará bajo el expediente 22.174 y que iniciará de inmediato su discusión en la Comisión de Asuntos Hacendarios.

El jerarca calificó la propuesta como “lo menos ordinario que existe” y aseguró que este, más que ningún otro, “es un presupuesto atípico y excepcional”.

A grandes rasgos, pues los detalles se darán a conocer a partir de las 2 p. m. en conferencia de prensa, el presupuesto del próximo año incluirá una reducción del gasto primario (sin intereses ni amortizaciones) por el orden del 5.3%, equivalente a ₡368.644 millones, un 1% del PIB.

Esa reducción histórica, como la calificó Hacienda, se explica en buena medida por la aplicación de la regla fiscal, que según el ministro se cumplió con creces al presentar un crecimiento de 0,77%, muy por debajo del límite de 4,13% fijado como máximo.

Del presupuesto total, ₡2.1 billones irán al pago de intereses y ₡2.7 a la amortización de la deuda. Según dijo Villegas, en el caso de la externa esta pasó de ₡6.4 billones el año anterior a ₡7.6 billones en la actualidad (un 17,5% más); sin embargo, el pago de intereses solo aumentó 0,1% gracias al canje de deuda.

“Los números son claros y nos dicen que esta labor que ha venido realizado el poder ejecutivo de la mano con el legislativo ha sido fundamental en el esfuerzo por contener el déficit fiscal”, aseguró.

De esos 11.4 billones, un 45,1% se financiará por medio de impuestos y de nuevos ingresos que resultan de la incorporación de los presupuestos de esas entidades al Presupuesto Nacional. El monto restante (54,9%) proviene del financiamiento por deuda. 

Ese incremento en el presupuesto se explica también por la inclusión de 50 órganos desconcentrados al presupuesto, tal y como lo indica la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

“Muchas son las necesidades y poco el dinero, por lo que habrá que priorizar lo que realmente es urgente y dejar para futuros presupuestos extraordinarios, aquellas necesidades que puedan posponerse para cuando se reactive la economía.

“El panorama es complicado, por eso la estrategia debe ser buscar consensos y mayorías parlamentarias capaces de aprobar las políticas de gasto que son necesarias para que no se multiplique la pobreza, el sufrimiento y la debacle económica.  Esta será nuestra responsabilidad y la de todos los demás involucrados en este presupuesto”, aseguró el presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank.