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Melvin Jiménez estuvo envuelto en la polémica desde inicios del gobierno Solís Rivera. La Procuraduría General de la República determinó que el nombramiento de Jiménez, como ministro de la Presidencia, era inconstitucional por su papel de obispo en la iglesia luterana.

Sin embargo, en noviembre del 2014, la Sala Constitucional validó el nombramiento de Jiménez al concluir que solo los sacerdotes de la iglesia católica tenían el impedimento para ocupar un cargo de ese tipo.

Los problemas también se dieron en la Asamblea Legislativa: Jiménez solicitó una oficina permanente en Cuesta de Moras con el argumento de tener un diálogo más cercano con los legisladores.

Durante agosto, el ahora exministro utilizó una sala adjunta a la oficina de Henry Mora, pero nunca se le asignó una para él.

Este 2015 no ha sido excepción y justo comenzando el año, en enero, la procuradora general de la República, Ana Lorena Brenes, aseguró Jiménez, a través de Daniel Soley, le habría ofrecido dejar la Procuraduría y enviarla fuera del país como embajadora.

Jiménez lo negó.

Recientemente, ante la polémica suscitada por el borrador de la ley de radio y televisión, el ahora exviceministro del Micitt, Allan Ruíz, indicó en una conferencia de prensa que Jiménez fue el primero en solicitarle la renuncia, y que le indicó que podría seguir en el sector público en un futuro y entre las opciones barajadas estuvo ocupar una embajada.

Jiménez negó vehemente lo afirmado por Ruíz

Después de varios días de rumores, el Mandatario confirmó la mañana de este jueves la renuncia de Melvin Jiménez al cargo de ministro de la Presidencia.