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La falta de quórum impidió que hoy se votara en segundo debate el proyecto que reviviría la pesca de arrastre en el país.

A la 1:15 p. m. el directorio legislativo decretó un receso de una hora para el almuerzo; sin embargo, solo 36 diputados regresaron a esa hora al Plenario.

Luego de pasar lista y comprobar la ausencia de 21 legisladores, el presidente en ejercicio, Jorge Luis Fonseca, dio por levantada la sesión, que tenía como principal objetivo la discusión y votación en segundo debate del proyecto de pesca de camarón mediante el método de arrastre.

El proyecto se había votado en primer debate en noviembre anterior, pero una consulta legislativa lo mantuvo congelado hasta julio de este año, cuando los magistrados dieron vía libre a la práctica amparados en estudios de Incopesca.

Esa resolución también incluyó salvedades sobre la “violación a los principios de progresividad y no regresividad en la protección ambiental” que el proyecto presentaba.

Precisamente la diputada oficialista Paola Vega, una de las ausentes tras el receso, utilizó su espacio en la discusión para recordar los señalamientos contra la práctica, que desde 2013 se mantiene vetada por mandato de la propia Sala Constitucional.

La diputada subrayó que los estudios que avalaron fueron superficiales y poco serios y que en ningún momento dan solución a la llamada “fauna de acompañamiento”, las especies que quedan atrapadas junto al camarón en la pesca.

“Esa fauna de acompañamiento no se desaprovecha, sirve para hacer croquetas a los gatitos y darle carnada a los pescadores artesanales”, dijo el proponente de la iniciativa Melvin Núñez, una frase que causó indignación entre los opositores.

¿Qué es?

El expediente 21.478 busca reactivar la pesca de arrastre en el país luego de que ese veto de 2013 donde los magistrados habían ordenado que para que volver a permitir esta práctica debían existir estudios integrales que demostraran su verdadero impacto.

Melvin Núñez defendió que esas críticas responden al anterior modelo de pesca y no al actual, que utiliza esclusas para que peces de mayor tamaño puedan escapar de las redes, solucionando así el problema de la pesca accidental.

Los detractores de la iniciativa también defienden que no hay datos sobre el daño que esta pesca tiene en el lecho marino ni sobre el verdadero impacto social que tendría en términos de generación de empleo.

El propio Núñez reconoció que los empleos no serían inmediatos, pues primero hay que realizar estudios de biomasa para determinar cuántas licencias se podrían otorgar.

Vega aseguró a su vez que esas licencias podrían tardar años en llegar y que incluso cuando lo hagan, los empleos generados serían “de hambre”.

La discusión del proyecto queda condicionada ahora a la voluntad legislativa y a la agenda acordada para este jueves, la última sesión que tendrá lugar esta semana.