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La exclusión de la cerveza y los licores nacionales del proyecto de ley contra la adulteración y el contrabando de bebidas con contenido alcohólico, votado este jueves en primer debate, derivó en una airada discusión en el seno del plenario legislativo, que incluyó amenazas de demandas y acusaciones de “falta de pantalones”.

El diputado del PAC, Luis Carranza, culpó a un grupo de legisladores de inclinar sus intereses a favor “de grandes empresas” que querían eximirse del ámbito de aplicación de esta ley, que entre otras persigue también la evasión fiscal.

Específicamente, Carranza cuestionó los 27 votos que recibió la moción del independiente Erick Rodríguez, que impedirá que la herramienta tecnológica rastree estos productos y compruebe su trazabilidad fiscal.

Ese grupo incluyó un amplio número de diputados de Liberación Nacional, pese a que el proponente de la iniciativa, Daniel Ulate, es también verdiblanco y votó en contra.

“Daniel, ¡Sus propios compañeros lo han traicionado!, hay que decírselo al país, que aquí hay empresas que tienen la fuerza suficiente para doblarle el brazo a los diputados y diputadas. Excluir la cerveza es vergonzoso, este proyecto es una pose, un cascarón vacío”, dijo Carranza.

Esa acusación, provocó especial molestia en el PLN, pero incluso en diputados de su propio partido.

“Lo reto aquí y renuncio a la inmunidad, pero renuncie usted también para acusarlo por difamación. Si usted tiene las pruebas hágalo, pero si no tiene las pruebas no venga a aquí a azuzar con la vaina vacía. Usted siempre es lo mismo, no se ventee a acusar y difamar gente sin ninguna prueba, si usted me acusa a mí renuncio a la inmunidad, pero si no renuncie usted para demandarlo”, aseguró Rodríguez.

“¿Usted quién es para señalarme a mí? ¿Tiene pruebas de que mi consciencia ha sido comprada?, porque ese discurso es reiterativo dentro de su fracción cuando las cosas no les salen como lo tenían pensado.

“Hasta la coronilla me tienen a mí de los señalamientos, si tiene prueba de que ha habido alguna intermediación vaya y ponga la denuncia, ¿tiene los pantalones y las pruebas para hacerlo?”, dijo la verdiblanca Paola Valladares.

“En primer lugar no solo los diputados de esta fracción votamos esa moción, compañeros de su misma fracción la apoyaron; en segundo lugar, cada ladrón juzga por su condición, y yo puedo ver a cualquier persona a los ojos porque a mí nadie me compra, es más ofensivo lo que usted acaba de decir del proyecto de Daniel”, dijo la también liberacionista María José Corrales.

Incluso Laura Guido, la única diputada del PAC que votó a favor la moción, le aseguró que los registros de su oficina están a disposición de cualquiera para saber quiénes llegan a su despacho.

“Yo nunca dije que los compraron, dije que habían doblado brazos, así que no pongan palabras que no he dicho. Aquí venimos a eso, y hemos sentido el lobby de empresas que han venido a luchar para que esto se dé y esto hay que denunciarlo ¿o hay que callarnos para que esto se dé también?

“No pongo nombres porque sé también cómo se juega en este país, si ellos no ponen el nombre a la hora de hacer el lobby tampoco me voy a prestar para poner su nombre en la denuncia”, dijo Carranza.

El proyecto, aprobado con 35 votos, le da también potestad a las municipalidades para que puedan realizar operativos para detectar el contrabando de licor y permitir a las instituciones imponer sanciones contra los comercios que se compruebe que venden licores adulterados.