Empresarios cuestionan reforma que prohíbe a trabajadores estar de pie toda la jornada
La Uccaep calificó la propuesta como "innecesaria y peligrosa", mientras que la Cámara Costarricense de Restaurantes aseguró que sería "nefasta" para la producción nacional.
El avance en comisión del proyecto de ley que prohibiría a los patronos obligar a sus trabajadores a estar de pie durante toda la jornada laboral levantó críticas entre el sector empresarial.
La Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) y la Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore) calificaron la iniciativa como “innecesaria”, “peligrosa” y “nefasta”, al tiempo que dijeron esperar que el futuro Congreso la archive.
Se trata del expediente 24.935, de la frenteamplista Rocío Alfaro, que propone reformar el Código de Trabajo para obligar a todos los patronos a brindar espacios adecuados para que los trabajadores se sienten o puedan llevar a cabo cambios de postura de manera periódica, además de establecer espacios de descanso de 15 minutos por cada cuatro horas que el trabajador permanezca de pie.
Sin embargo, para los empresarios, la iniciativa no hace ninguna distinción entre sectores o trabajos con condiciones particulares, ni tampoco ahonda en los impactos que esto tendría para los patronos y la industria.
“Sectores como la industria manufacturera o la construcción no pueden aplicar estas disposiciones de forma rígida sin afectar la seguridad o incluso la productividad de las empresas.
“Interrumpir labores para sentarse no solo es impráctico, sino hasta peligroso. Pensemos en un trabajador que está en un andamio, por ejemplo, o en un proceso continuo, este tipo de cosas no se consideran en este proyecto, no se consideraron a pesar de las observaciones que envió el sector productivo”, defendió el director ejecutivo de la Uccaep, Jorge Luis Araya.
La unión empresarial incluso emitió un criterio a la Comisión de Asuntos Jurídicos donde advertía sobre los impactos que la reforma podría tener para las micro, pequeñas y medianas empresas, que conforman el 97,5% del parque empresarial costarricense.
“Esto lo que hace es introducir cargas regulatorias que no toman en cuenta las capacidades reales que tienen las empresas. Entonces, desde múltiples aristas, el proyecto de ley es innecesario y más bien, por el contrario, esperamos que, ojalá, en la próxima legislatura el proyecto se rechace y se archive”, añadió Araya.
En el sector restaurantes, la preocupación es mayor, porque se argumenta que ese cambio regulatorio haría imposible la mecánica del negocio en la realidad actual, de manera que muchos negocios tendrían que aumentar sus costos o cerrar.
“Una persona en las áreas de producción y que se vaya a sentar cada cierto tiempo es nefasto para la producción. ¿Cómo podemos nosotros decirle al cliente ‘mire, tiene que esperar 10 minutos más su orden porque el cocinero se va a ir a sentar porque tiene derecho a sentarse unos minutos en su jornada’? Son cosas ilógicas, son ideas que normalmente son muy fáciles de aplicar en la función pública, pero que es muy difícil que se puedan aplicar en la función privada”, defendió Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore).
Innecesario
Tanto Rodríguez como Araya defendieron que la legislación actual ya prevé espacios de descanso y políticas de salud ocupacional para todos los trabajadores, pero desde una perspectiva que pueda ser adaptada a la realidad de las diferentes labores.
“El proyecto obvia por completo que ya el Código de Trabajo, en los artículos 214 y 273, tiene incorporadas las posibilidades para que los patronos tomen esas medidas necesarias para que hagan pausas activas, para que hagan programas, para evitar riesgos relacionados con el trabajo en temas de vida y prestación, por ejemplo, que es lo que el proyecto de ley determina.
“Así que nosotros señalamos que la norma no era necesaria desde su génesis, porque ya nuestro Código de Trabajo, dichosamente, contempla estas consideraciones. Sumado a ello, la redacción, lamentablemente, como muchas veces ocurre en la Asamblea Legislativa, es bastante ambigua y genera inseguridad jurídica para las empresas”, cuestionó Araya.
Rodríguez, por su parte, criticó que la iniciativa coloca a los patronos como si fueran enemigos del trabajador, cuando en realidad ya esa regulación existe de manera natural.
“El problema es cuando las cosas se toman o se hacen leyes que son rajatabla para todos los sectores, muchas veces, y lastimosamente, porque alguno que otro patrón o alguna que otra industria vaya en contra de los trabajadores nos ponen a todos como si fuéramos todos en contra de ellos, cuando la realidad es que la gran mayoría, por lo menos en comida, tenemos muy claro que las personas tienen derecho a ir a tomarse una agüita o un fresquito, que se les hace comida en los restaurantes, que tienen tiempo, que si están muy cansados, ellos van y le dicen al jefe y lo mandan a sentarse.
“O sea, son cosas que ya por 'default' se están haciendo, pero de una forma donde la productividad no se ve afectada”, aseveró Rodríguez.
Sin embargo, el Código actual no establece esa obligatoriedad ni los lineamientos claros sobre esos espacios de descanso, lo cual hace que en muchos casos esto quede a la voluntad de los patronos, que es precisamente la defensa que hace Alfaro sobre la necesidad de su regulación.
“Los derechos laborales no son sino conquistas en continua mejora, que pueden y deben perfeccionarse con el tiempo, pues al ser derechos humanos se basan en el principio de progresividad y no regresión. El mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de las personas trabajadoras radica en la capacidad que tengan las y los legisladores para adaptar los derechos laborales a las nuevas realidades.
“Lo que queremos es que se haga justicia por la salud de los y las que sostienen nuestra economía de pie”, defendió Alfaro.

